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Más salud y menos Osasuna

OSASUNA ha pedido al Gobierno foral que le conceda un trato fiscal favorable que haga viable su continuidad en la elite futbolística española. Entre las medidas propuestas: un mayor aplazamiento de su creciente deuda con la Hacienda foral, que ya supera los 20 millones de euros; un IRPF reducido para sus futbolistas o beneficios varios para la construcción de un nuevo estadio. Me gustaría exponer cuatro razones para no conceder dicho trato de favor:

1. Las administraciones públicas no pueden dar a ninguno de sus administrados un trato más favorable que al resto. Un pequeño empresario ni se plantea solicitar los beneficios que pide Osasuna, sencillamente porque sabe que no se los van a conceder. Es más, el IVA se lo devuelve Hacienda con retraso. A un particular que deje de pagar sus impuestos, Hacienda se los reclamará pronto.

2. Osasuna alega que presta un gran servicio y genera un retorno económico a la Comunidad Foral. Osasuna estuvo en Segunda división entre 1994 y 2000. Durante este periodo: ¿tuvo el PIB y la recaudación fiscal una evolución negativa? ¿Descendió la natalidad o la esperanza de vida? ¿Aumentó el paro? ¿La calidad de nuestro aire o nuestra agua se deterioró? La respuesta a todas estas preguntas es la misma: no.

3. La situación actual hace que cualquier trato de favor hacia Osasuna sea, sencillamente, injustificable. El presupuesto del departamento de Salud para el año 2012 es 57 millones de euros menor que el de 2011, que a su vez fue 97 millones inferior al gasto realmente ejecutado en 2010 y esto repercute, se quiera o no, en el servicio ofrecido. En este contexto, el hecho no ya de conceder nuevos aplazamientos, sino simplemente de que Osasuna acumule una deuda de más de 20 millones, no tiene justificación.

4. Un futbolista de elite medio gana, por una jornada anual inferior a 600 horas, lo que la mayoría de los trabajadores, con su jornada anual de 1.650 horas, no ganará en 20 años. Se suele decir, cuando se dan las cifras de sus fichajes y sueldos, que los futbolistas generan esas grandes cantidades. Es mentira: si realmente las generasen, los clubes no acumularían deudas multimillonarias. Ninguna empresa pagaría a ningún trabajador sueldos superiores a los beneficios que obtienen con su trabajo. Se ha hablado mucho de limitar los salarios a banqueros porque las entidades financieras han recibido ayudas públicas, pero nada de limitarlos a los futbolistas. ¿Acaso no es una ayuda pública permitir que casi todos los clubes de Primera y Segunda División adeuden cientos de millones de euros a Hacienda?

La solución a la situación económica de Osasuna la tiene Osasuna, y además la nueva reforma laboral se lo pone muy fácil: sus pérdidas continuadas justifican una bajada del sueldo de sus trabajadores hasta hacer la empresa viable. Si para ello debe convertirse en SAD, hágase. Prefiero que Osasuna esté en Primera, pero estará donde le sitúen su gestión económica y deportiva.

Con mis impuestos lo tengo claro: más salud y menos Osasuna.

Fernando Señas Bea

Contribuyente navarro