Hace mucho, mucho tiempo, en un lugar muy, muy lejano... No, no, no? hace unos años en nuestra querida Iruñea surgió un debate claro tras el derribo del Euskal Jai. Los gaztez llevábamos unos 8 años sin casa, sin gaztetxe. Por un lado era latente la necesidad de el gaztetxe, pero por el otro lado estaba la realidad, la represión. La gazteria estaba en caos, no se sabía si seguir con la demostración de fuerza, si dejarlo, si? En fin, años duros que todos más o menos recordamos, algunos puede que no os acordéis, pero ya os contarán la historieta, sí esa historieta de la metralleta, la de la redada en la glorieta.

Al grano, hace unos años, unos locos, porque en aquel momento eran locos, decidieron juntarse y decir: ¡Vale, hasta aquí hemos llegado!”. En esta ciudad hay un montón de movimiento popular, pero carecemos de espacios. “¡Vamos a construir un espacio!” No fue fácil, la verdad, había que tomar una decisión muy importante. Alquilar o no alquilar, okupar o no okupar?, al final tod@s sabemos por cuál se optó. Y poco a poco, en el corazón de nuestra querida Iruñea se encendió una llama, una llama de esperanza, donde se empezaron a juntar primero unos locos, a bailar alrededor de la fogata, como si de un akelarre se tratara. Finalmente esos locos dijeron: ¿Por qué no ponemos un kaldero? Nos juntamos tod@s y entre las ideas y la diversidad de la ciudad creamos un espacio real, ya vale de bailes y de akelarres.

Y ciudadanos y ciudadanas de esa pequeña llama surgió Kalekalde? nuestro querido local? en el corazón de nuestra ciudad, en la calle Kaldederia, pequeño pero referente en todo Iruñerria de esfuerzo, auzolan y energía. Lleno de juventud, vitalidad y crítica.

Parafraseando a un amigo mío, que una vez en uno de sus temas dijo “Iruñea lo era todo Pamplona ya no es nada”, os invito a creernos que esa Iruñea que tuvimos y sigue estando, que esa capital de Euskal Herria, es nuestra y, poco a poco, con txokos como este encenderemos las llamas que caracterizan a las calles de esta ciudad para dar fuego a todos los kalderos que alimentan nuestro saber hacer, nuestra autogestión.

Desde aquellos momentos, muchos han sido los conciertos, las txarlas, las bileras, las risas, noches de cine y demás actividades. Por eso mismo, en estas revueltas y enrevesadas líneas no me queda otra que dar gracias, mila esker, a todas y cada una de esas personas que pusisteis vuestra voluntad, vuestra ilusión, tiempo, material y sudor. A los que están y a los que no están entre nosotros. A los que venís a potear y a los que os juntáis martes tras martes a darle vueltas a ese kaldero de ideas y ilusión.

A demás, recordar que este año, otra vez más, el día 21 volvemos a celebrar nuestro aniversario, vuestro aniversario, en Kaldederia, como siempre. Con nuestra cerveza Mitika. Hasta que nos eliminen de las calles de iruñea.

Nos vemos por Kalekalde, ya sea en la bazkari, la sobremesa, los kontzertuz, o simplemente tomando un pote. Pero eso en vuestro espacio

Mila esker kalekalde eta zorionak.