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Mesa de Redacción

Joseba Santamaria

Y ahora a por Cisjordania

Y ahora a por CisjordaniaE.P.

El Ejército de Israel traslada su actividad militar contra el pueblo palestino ahora a Cisjordania. Una operación que ha bautizado con el nombre de Campos de verano, en otro alarde de su intencionalidad de humillar con la nomenclatura que utiliza para hacer propaganda de su belicismo. En realidad, no es sino otro paso más en el objetivo del robo, la expulsión y limpieza étnica de los palestinos de su casas, aldeas y tierras. Cisjordania es un territorio ocupado ilegalmente por Israel desde 1967, al igual que la Franja de Gaza, Jerusalén Este, el Sinaí y los Altos del Golán. Todos salvo el Sinaí siguen ocupados militarmente. Y aunque en teoría Cisjordania se administra bajo la responsabilidad de la Autoridad Palestina según los acuerdos internacionales, lo cierto es que toda la actividad está bajo control de Israel. Tras más de 10 meses de una carnicería continua en Gaza –ayer bombardeó un edificio y asesinó a nueve miembros de una familia, cinco bebés entre ellos, y también atacó una convoy humanitario de una ONG de EEUU–, el silencio internacional ante esta nueva tropelía ha sido atronador. Borrell, como responsable de la diplomacia exterior de la UE, ha planteado sancionar a los ministros de Netanyahu que animan a vulnerar el Derecho Internacional y lanzan “mensajes de odio” animando a desplazar a los palestino de los territorios de Cisjordania. Pero la división interna en seno de la misma UE convierten cada mínimo intento de detener el genocidio actual en Palestina en una mera pose que lave su imagen ante la opinión pública sin lograr una posición política y diplomática efectiva. Tampoco EEUU va a mover ficha en un sentido contrario a su apoyo incondicional a Netanyahu. Kamala Harris, aunque ha tenido pequeños gestos y guiños para apaciguar a los votantes demócratas críticos con la posición de Biden en Palestina, ya ha adelantado que no modificará la política de enviar armas a Israel. Los tirones de orejas de Occidente a Israel son siempre con la boca pequeña. De nuevo, el encubrimiento cómplice de gobiernos y organismos internacionales con la sistemática vulneración de la Legalidad Internacional y del Derecho Humanitario por parte del Gobierno de Israel. Un gobierno que ni siquiera supera los mínimos éticos y democráticos exigibles para su homologación internacional. La realidad es que Cisjordania y Gaza, los restos de la Palestina real, están sometidos a un bloqueo ilegal, inútil, inmoral e inhumano que ha convertido ese territorio en la mayor cárcel del mundo, con millones de personas hacinadas tras un muro de apartheid, de las que el 80% depende de la ayuda internacional que ahora está bloqueada en Gaza. La capacidad de propaganda e intoxicación informativa de Israel convierte falsamente a quienes denuncian los crímenes contra la humanidad de ese Estado y la masacre permanente de la población palestina en personas que odian a los judíos. En realidad, esa misma propaganda oculta que hay muchos ciudadanos en Israel que comparten esas mismas denuncias. Israel va a cometer otro acto ilegal, piratería de tierras ajenas, pero la comunidad internacional ha vuelto a sancionar su mayor baza: la absoluta impunidad. Y ha ahondado en la desesperanza de los palestinos respecto al valor de la democracia para solucionar la ocupación ilegal de sus territorios.