Miran a lo que fue el andén de bicicletas del parque de la Taconera. Bicis de alquiler guardadas en una modesta caseta donde ahora está el Vienés. Mediado el siglo pasado, la infancia sin bici propia (casi toda) reclamaba a sus adultos el alquiler temporal de esos artilugios para rodar unos minutos entre el Bosquecillo y el monumento a Gayarre. Idas y vueltas hasta la conclusión cronometrada del tiempo contratado.
Los Reyes del paseo de Sarasate ya están en su nuevo domicilio. Podría haberse bautizado como Andén República. Unos identificados -García Ramírez, “el Restaurador”, y Felipe III de Evreux- y otros con identidades atribuidas. Las estatuas restauradas han sido trasladadas desde el paseo de Sarasate, adonde llegaron en 1885, con una ubicación hasta 1956 y la última desde 1972. Su origen común está en una familia de 94 estatuas encargadas para el Palacio Real de Madrid. Muchas acabaron en un almacén.
La iniciativa de unos pamploneses ilustres (Nicasio Landa, médico cirujano fundador de Cruz Roja Navarra, y Juan Iturralde y Suit, arqueólogo e historiador y fundador de la Asociación Euskara de Navarra) excitó el ánimo del Ayuntamiento para hacerse con media docena de ellas que, por su estado de deterioro, Patrimonio Nacional entregó gratuitamente. La reurbanización del paseo había sido dirigida por el arquitecto municipal Florencio Ansoleaga. Las mutilaciones y visibles mellas en los apéndices nasales de los pétreos monarcas provocaron el pitorreo de alguna coplilla popular.
El actual traslado ha causado la airada controversia política propia de nuestra idiosincrasia. Las esculturas (3.05 m. de altura sobre pedestal de 1,57 y 6/7 toneladas de peso) se presentan alineadas en lo alto de una zona ajardinada. Más visibles que en su anterior emplazamiento. La Mariblanca y los monumentos a Julián Gayarre e Hilarión Eslava tienen también asiento en este parque de monumentos y variedad de árboles, flores y animales. Versallesco.