Es evidente que ahora las prioridades son otras de mucha mayor importancia, pero no estaría de más que pasado el shock inicial unos cuantos responsables de la Generalitat Valenciana, comenzado por su presidente, dimitieran de sus cargos y dejarán constancia, por una vez, de que se asumen las consecuencias de los errores. Recuerdo que el martes a las 18.21 el meteorólogo pamplonés Urko Jalle colgaba en X un mapa de la comunidad valenciana con los acumulados de agua hasta más o menos esa hora, recogidos por AVAMET, donde ya se registraban lugares como Requena o Utiel con más de 300 litros por metro cuadrado y un claro pasillo de precipitación de entre 180 y 300 litros en todo el oeste de Valencia. La alerta sonó en los móviles de miles y miles de personas a las 20.12, cuando toda esa agua caída entraba ya vía barrancos y ramblas y ríos en las zonas del oeste y sur de Valencia donde no había llovido pero que han resultado las más afectadas. Sin tener la menor idea de la orografía del terreno y de hacia dónde iba a ir toda esa agua, veías claramente que litradas de ese calibre iban a acabar arrasando algo, por mucha suerte que hubiera. Pongo este ejemplo de meros observadores ajenos al lugar para recalcar que mucho antes de eso había avisos de Aemet y había personas que trabajan en esto toda su vida anunciando posibles problemas gravísimos. No hubo una sola decisión, la gente siguió yendo a colegios, empresas, desplazamientos, etc. Si esto no es suficiente para que la autoridad competente por un día no sea capaz de ver su incompetencia -el presidente compareció a las 13.00 para decir que a las 18.00 la tormenta terminaba- y se vaya a su casa no sé cuándo se puede producir una dimisión, la verdad. Me da exactamente igual el partido que lidera la Generalitat, esto va simplemente de trasladar un mensaje: hay que responsabilizarse de los errores. Si no, qué queda.
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