La luz verde de la Comisión Europea al acuerdo de libre comercio con Mercosur tras décadas de negociaciones con Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay para crear la mayor zona de libre de comercio del planeta, con más de 700 millones de consumidores, y eliminar aranceles a más del 90% de su comercio bilateral es un hecho trascendente, con sus pros y contras, que hay que analizar desde varias perspectivas. Desde una visión interna, ya sea a nivel europeo, estatal o autonómico, el acuerdo suscita una mezcla ambivalente de esperanza y de preocupación, de satisfacción y temor. Todo depende sobre todo del sector desde el que se mire.
Las movilizaciones recientes de protesta del ámbito agropecuario en multiples ciudades son una muestra de esto, aunque otros sectores como el industrial, lo han visto desde el principio con muy buenos ojos para fomentar las exportaciones de productos con alto valor añadido y más en los tiempos en los que EEUU ha desatado la guerra de los aranceles en sentido contrario. Sectores como el automóvil, los productos farmacéuticos y químicos y la maquinaria agrícola o industrial pueden verlo como una buena oportunidad y alternativa.
El ámbito agrícola, aunque en este caso también puede tener una balanza positiva entre exportaciones e importaciones con esa zona, lo vive con mayor preocupación y rechazo por posibles prácticas desleales de dumping económico, ambiental y sociolaboral, que pueden darse en la importación de productos agroalimentarios. Por ello se debería ser muy rigurosos en la mejora de los sistemas de control sobre contingentes, así como las exigencias sobre trazabilidad de los alimentos. La UE ha añadido, para lograr que Italia desequilibrará la balanza hacia el sí, una serie de salvaguardias en este sentido que habrá que ver si son efectivas.
En cualquier caso, elevando la mirada a una óptica más geopolítica, no deja de ser un importante paso para Europa haber logrado abrir un gran espacio de intercambio y comercio con mercados emergentes de esta parte del mundo, con muchas posibilidades de expansión que deberá rentabilizar. Todavía quedan pasos que dar pero el camino parece claro ya que la aprobación del Consejo de la UE era el obstáculo más importante. El tiempo quitará o dará razones pero nadie puede dudar de la importancia del hito.