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El farolito

F.L. Chivite

Mejor, me callo

Mejor, me calloPIXABAY

Aprovechando que aún estamos en enero y en vista de que se me entumecen las articulaciones, últimamente estoy viendo demasiadas películas. En especial, de ciencia-ficción. Aunque, de hecho, nunca son demasiadas para mí. Me encantan las buenas películas de cualquier género. Qué sería de la realidad sin la ficción, siempre me lo pregunto. Y siempre me contesto lo mismo: Nada, no sería nada. La fantasía es el principal factor evolutivo, no lo olvidéis.

La vida es pura fantasía. Pretender no verlo: eso es lo precisamente tristísimo y fatal. Pero lo que quería decir es que volví a ver, hace poco, aquella vieja película en la que la chica soñadora, asomada a la ventana de su habitación, a la luz de la luna, exclamaba en voz baja, con una sonrisita encantadoramente perversa: ¡Ah, cómo me divierte ver un poco asustadas a las personas que amo! ¡Qué graciosa! No me acuerdo del título de la película.

Pero ahora todos estamos un poco asustados, ¿no crees, Lutxo? Asustados con Trump. Con la IA. Con el clima. Con el precio de los huevos. Con el auge armamentístico. Es muy estresante. Siempre es estresante, vale, pero ahora vivimos en una fase de trema extrema. Todos, quiero decir: como grupo conectado. La Fase de Trema, en psiquiatría, se caracteriza por la sensación de que algo va a pasar. El individuo se encuentra poseído por un humor nervioso: desasosegado por la inminencia de algo que se avecina y que desconoce.

En la Grecia antigua, llamaban fase de trema a la excitación que se generaba entre el público, horas antes de que se iniciara alguno de los grandes espectáculos, Lutxo, le digo. Y entonces me dice que a él no le gustan los espectáculos. Así que le pregunto qué le gusta. Y me suelta que le gustan las banderas super grandes. Que eso es lo que le gusta. Así que le digo: No se hable más. ¿Qué le voy a decir? Mejor, me callo.