La endémica falta de personal que sufre la Jefatura Provincial de Tráfico de Navarra, que obliga a miles de personas a esperar meses para obtener el carné de conducir, tiene una nueva derivada desde hace unas semanas: la imposibilidad de matriculación de camiones y de realizar otros trámites que afectan directamente a la actividad del sector de los transportistas.
Según explica Ignacio Orradre, secretario general de la Asociación Navarra de Empresas de Transporte (ANET), la situación es inédita. “Nunca habíamos conocido una situación de cero personas trabajando en la Jefatura de Tráfico. La sensación que nos da es que no se va a solucionar a corto plazo y la bola de nieve va a ir creciendo”, lamenta.
Los trámites afectados son de diversa naturaleza, pero todos comparten un denominador común: su paralización repercute directamente en la actividad económica de empresas y autónomos del sector del transporte. En estos momentos, según ANET, hay pendientes una decena de matriculaciones, trece transferencias, ocho duplicados de permiso de circulación y una baja por exportación, es decir, vehículos que causan baja en España para circular en un tercer país fuera de la Unión Europea, con empresas y autónomos afectados.
Los primeros expedientes sin resolver datan del 18 de febrero en el caso de las transferencias, y del 23 de febrero en el de las matriculaciones. Hasta entonces, los plazos eran ágiles: las transferencias se resolvían en dos días y las matriculaciones en uno. “Estábamos contentos con esa situación”, recuerda Orradre.
CAMIONEROS SIN TRABAJAR
Los trámites se presentan tanto de forma telemática como presencial, pero ninguna de las dos vías está encontrando respuesta. La demora afecta especialmente a aquellos expedientes en los que el tiempo es crítico: una alta o una transferencia pueden dejar a un profesional sin poder trabajar, ya que comprometen directamente su capacidad operativa.
Las asociaciones profesionales de transporte, como ANET, disponen de su propia plataforma de gestión para agilizar los trámites, pero los expedientes siguen acumulándose sobre la mesa a la espera de que haya personal que los atienda. Según Orradre, desde la Jefatura Provincial les han transmitido que la situación afecta a muchas comunidades por igual.
Ante la incertidumbre sobre cuándo se normalizará la situación, las asociaciones profesionales de transporte barajan soluciones de urgencia. Entre ellas, la posibilidad de presentar los expedientes en la Jefatura de Tráfico de La Rioja o desplazarse directamente a otras comunidades autónomas para realizar las matriculaciones, aunque la propia Dirección General de Tráfico ha señalado que esta opción no está habilitada.
El impacto no se limita a los trámites relacionados con vehículos. La parálisis también afecta a la obtención de carnés de conducir, lo que amplía el espectro de perjudicados más allá del sector del transporte de mercancías. Desde ANET insisten en que son “trámites que están afectando a la actividad económica de nuestras empresas” y reclaman una solución con la mayor brevedad posible.
Por el momento, la Jefatura Provincial de Tráfico de Navarra no ha dado una fecha concreta para la incorporación de nuevo personal. Aunque son conscientes de que la competencia de la matriculaciones es estatal, desde ANET plantean la posibilidad de que la gestión pudiese ser, incluso, “subcontratada” a la Administración foral.
“Estoy pagando miles de euros por 6 camiones parados”
Mikel Barbarin, empresario del sector del transporte y propietario de Barcargo, empresa con sede en Lesaka, se encuentra en una situación desesperada. Seis de sus camiones llevan quince días inmovilizados sin poder circular, a la espera de que las oficinas de la Jefatura de Provincial de Tráfico cuenten con personal suficiente para tramitar su matriculación. “Estoy pagando miles de euros por seis camiones parados”, lamenta.
El caso de Barbarin y Barcargo pone de manifiesto las consecuencias económicas reales que tiene para las pequeñas y medianas empresas el bloque que sufre la Jefatura Provincial de Tráfico de Navarra. Para un transportista cuyo negocio depende de tener la flota operativa, cada día de espera se traduce en facturas sin emitir, contratos incumplidos y una sangría económica difícil de sostener.
“Ya estoy pagando el leasing de los camiones, que son miles de euros, y tengo a los chóferes sin poder trabajar, alguno de los cuales ya me ha dicho que si para el viernes no trabajan, se marchan”, se queja Barbarin, quien opera rutas internacionales entre Alemania y España. La paralización no solo afecta a sus finanzas, sino también a sus empleados, que permanecen en tierra sin poder desempeñar su labor pese a estar contratados y disponibles.
El empresario lesakarra se muestra especialmente crítico con la gestión de un servicio que considera esencial. “No es de recibo que un servicio público como Tráfico no funcione adecuadamente”, afirma con contundencia. Y añade que, de haber conocido con antelación los problemas que iba a encontrar, habría retrasado la adquisición de los vehículos. “Si hubiésemos sabido que iba a haber problemas para matricular los camiones, nos hubiéramos esperado y hubiésemos tirado con los viejos”, concluye.