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Eguneko autopsia

Sánchez prolonga la Navidad sin pretenderlo

El presidente español lleva su agenda política como un villancico, de remiendo en remiendo, siempre evitando in extremis que se arme definitivamente un belén

Sánchez prolonga la Navidad sin pretenderloJavier Lizón

Ya casi tenemos olvidada la última Navidad, pero en la política sigue la marimorena. Ande, ande ande, entre la financiación autonómica, el incentivo a la vivienda y las competencias vascas, Pedro Sánchez vive en un villancico, de remiendo en remiendo. Ahora se ha cosido por fin el de las transferencias pendientes a Euskadi, que amenazaban con un roto en su relación con el PNV.

Por cierto, el secretario general del PSE, Eneko Andueza, definió el orden de sus prioridades: primero, guardaespaldas del presidente. Todavía ayer, dejó caer su disposición a hacer pagar al PNV el desencuentro que pudiera producirse en Madrid con inestabilidad en Euskadi. El caso es que, en materia de transferencias a Euskadi, siempre hay alguien que, como la vieja del aguinaldo, le parece mucho y le viene quitando.

Otro descosido de alcance es con su socio de Gobierno. Sumar hace casus belli de los incentivos al alquiler y no le compra esa burra, rin-rin, porque la considera “política de derechas” que favorece a los rentistas, según su portavoz en el Congreso, Verónica Martínez. Pero luego salió Yolanda Díaz y se limitó a bombardear con confeti porque, pese a esas diferencias, a ella le parece que “el Gobierno de coalición funciona y funciona bien”. Y el conflicto sigue larvado en una continua noche de paz vegetativa.

Más ruido va a seguir haciendo lo de la financiación. Núñez-Feijóo se invistió ayer solemnemente -ropopompom- de representante de todas las autonomías, menos Catalunya, para confrontar con Sánchezel lunes sobre su propuesta de financiación autonómica, aunque habían quedado para hablar de otra cosa.

Los desmarques de los barones socialistas Barbón y García-Page le permiten simular un liderazgo transversal y hacer sonar, campana sobre campana, las propias y las ajenas. Cuando el presidente español quiere evitar que se arme más belén, suele buscar proyección internacional. Pero tal y como está Groenlandia, ¡ay del chiquirritín!