Me ha dado por combinar y comparar distintos datos salidos del padrón municipal de Pamplona a fecha del pasado 31 de diciembre y la cosa tiene su miga. La capital acaba de alcanzar los 213.526 habitantes, lo que se traduce en 939 residentes nuevos. Son Lezkairu, Mendillorri y Etxabakoitz los barrios que más han crecido mientras que Rotxapea, en primer lugar y por delante de Iturrama y Txantrea, es el que ha experimentado mayor descenso poblacional.

Como cualquiera puede imaginar, buena parte de este aumento general se debe al aporte de los migrantes y eso que el Ayuntamiento está alargando y mucho a este colectivo el plazo máximo general establecido para resolver sus demandas de empadronamiento, plazo que en principio es de tres meses. Sea como fuere, en el censo pamplonés están inscritas 33.458 personas de origen latino, africano, asiático, etc. y suman 1.227 individuos más que un año antes.

Un incremento del 3,81% frente al descenso de un 0,15% de los autóctonos. Y ahora viene una de esas raras conclusiones de entremezclar datos. En números absolutos, los inmigrantes residen en mayor medida en Rotxapea. Es decir, el mismo barrio que más vecinos ha perdido es el que, con un total de 4.411, mayor número de extranjeros acoge. Aquí dejo el dato.