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CandidataIñaki Porto

Cristina Ibarrola ha presentado una moción de censura a su propio reto personal de recuperar la alcaldía de Pamplona. La moción ha prosperado: ahora aspira a la presidencia del Gobierno de Navarra. El Consejo Político de UPN, a propuesta del Comité de Listas, la ha proclamado cabeza de lista en las próximas elecciones forales. Candidata regionalista. Fórmula habitual en el partido, donde su presidente aspira al Palacio de Navarra, salvedad hecha del padre fundador Aizpun.

Aunque se presenta convencida de una vuelta al Gobierno durante muchos, muchos, muchos años, a la candidata Ibarrola le espera una dura tarea. Más que fregar escaleras. UPN gobernó Navarra entre 1991 (año de fusión con el PP) y 2015, con un lapso de meses en 1995 (escisión Alli/CDN). Fugaz tripartito PSN, CDN, EA, frustrado por el caso Otano. Los tiempos gloriosos fueron los de Miguel Sanz (elecciones 1999 a 2007), con 22, 23 y 22 parlamentarios electos sobre una mayoría absoluta de 26 y porcentaje de voto superior al 40% (42,19 en 2007). Con Yolanda Barcina como presidenta del partido y candidata, empezó la caída en porcentaje de voto (34,48) y escaños (19). Se había roto la alianza con el PP y perdió casi 30.000 votos.

Javier Esparza le sucedió en la presidencia del partido y en la candidatura foral. Cayó en 4 escaños: 15 en 2015 y 2023, con porcentajes de voto cercanos a los anteriores a 1991 (por debajo del 30%). En la convocatoria de 2019, UPN renunció a sus siglas y recurrió a la coalición de emergencia con PP y Ciudadanos, con 20 escaños (36,57% de los votos). Ibarrola miente “con orgullo” cuando insiste en que UPN “no tiene un solo caso de corrupción”: Galipienzo, alcalde de Egüés, sentencia firme en 2009 por prevaricación y negociaciones prohibidas; Jesús Pejenaute, consejero dimisionario tras acusación de blanqueo en Caja Navarra; Óscar Arizcuren, que fuera secretario general y vicepresidente de UPN, vinculado a Cerdán-Servinabar. Tren de borrascas.