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Dos puntos cada tres partidos

Dos puntos cada tres partidosOsasuna

Si echamos la vista atrás veinte años, casi la mitad de las temporadas presentan, tras la jornada 24, una clasificación que recuerda mucho a la actual. En todas ellas bastaron 39 puntos para mantener la categoría. Osasuna ya está dentro de esa decena, cuando aún quedan 42 puntos por jugarse. Para lograrlo, bastaría con mantener un ritmo de dos puntos cada tres partidos hasta el final de Liga, por debajo del seguido este curso, incluso en los peores momentos cuando el ritmo fue de dos y medio.

Ganando un partido, se pueden perder los tres siguientes. Incluso siendo peor que la versión más irregular del equipo este año, se puede mantener la categoría. Hace unos años surgió el concepto de la llamada ambición aplazada: primero asegurar la permanencia y después dejar para más adelante cualquier aspiración mayor. Hoy se utiliza masivamente como escudo para evitar falsas expectativas. Pero cuando no hay objetivos claros ni urgencias, ese escudo puede abrir la puerta para que, por ejemplo, el Elche imponga su plan sin apenas oposición. El 1–1 del otro día reflejó además un choque de inercias, una claramente ascendente y otra en fase descendente, que terminaron compensándose.

De la misma forma que hemos apelado a la coherencia histórica del club y a su filosofía para salir del bache, no podemos ahora olvidar la historia y pedir una ambición desmedida. Conviene fijar metas realistas pero, al mismo tiempo, ilusionantes. Para empezar, mañana, el Real Madrid, con derechos compartidos de Víctor Muñoz y sin cláusula del miedo, un escenario perfecto para que trate de demostrar que quizá se precipitó su salida.

Se acaban de cumplir quince años de la última derrota merengue en Pamplona, con Camacho a los mandos locales. Diez visitas han pasado desde ese día y solo cuatro empates. Romper esa racha, aunque difícil, es ahora un objetivo razonable a un solo partido vista y permitiría afrontar los siguientes encuentros con margen para aspirar a metas mayores. Por abajo, bastarían 6 puntos de 39, un empate cada dos partidos, y, ¿por arriba? Solo entonces será momento de ajustar el siguiente objetivo, alineado con la historia y la realidad competitiva del equipo, y lo suficientemente ilusionante para todos.

El autor es exfutbolista y profesor de la UPNA*