Tiempo suficiente para la verdad irrelevanteArchivo Europa Press
EL problema de los secretos largamente guardados no es que suelen decepcionar sino que, si se guardan el tiempo suficiente, a nadie le importan ya un pito. Pedro Sánchez anuncia que se desclasifican hoy los documentos sobre el intento de golpe del 23-F de hace 45 años. Un dato: casi 38 de los 49 millones de habitantes del Estado no habían nacido o tenían menos de diez años en aquella fecha. Ahora echen cuentas de los que tenían uso de razón en eventos sangrantes anteriores -3-M en Gasteiz, Sanfermines del 78,...-. Aunque el tango decía que 20 años no es nada, el mariachi advertía de que la distancia es el olvido. Verdad, justicia y reparación padecen una ley de secretos perpetrada en el tardofranquismo y protegida por PP y PSOE desde sus sucesivos Ministerios de Defensa. Olvido no es reconciliación, es impunidad y riesgo de repetición.
Es lo que amenaza con pasar también en Ucrania. Cuatro años de agresión del régimen de Vladímir Putin y cada vez menos interés. No es por el suelo, no nos engañemos. Cada vez más ucranianos están por la labor de ceder territorio para que esto acabe, diga lo que diga Zelenski. La amenaza es el precedente: la fuerza gana a los derechos de las personas.
La gota que colma
Los ‘therians’ de Vox, a su casa
Concentración en Gasteiz. Los provocadores citados en Gasteiz por Vox no dejarán huella. Estos therians que se dicen aguilucho con bufanda unagrandelibre tienen la cualidad de la hez de paloma: corroen solo si no se limpia. Sí nos temíamos que los therians con espíritu de arrano beltza decidieran liberar la calle para su satisfacción. No hubo caso. Pero no porque se cerrara el campus, sino porque, si se deja de hacerles el juego a unos y otros rapaces, todo queda en lo que decía Cervantes del bravucón: “caló el chapeo, requirió la espada, miró al soslayo, fuese y no hubo nada”. Eso, y el despliegue de la Ertzaintza.
Siempre nos queda hacer borrón y cuenta nueva, como PP y Vox en Extremadura y Aragón. Como no había posibilidad de acuerdo, van a empezar otra vez a negociar. A Alberto Núñez-Feijóo y a Santiago Abascal lo que les interesa es pasar las autonómicas de Castilla y León con cara de rivales. Luego, ya aparecerán puntos de encuentro. Dice Vox ahora que mejor negociar primero programa de gobierno y luego cargos. De lo que se deduce que el atasco hasta ahora está en el reparto de divanes. Guardiola y Azcón ya han empezado a encontrar atractivos el feminismo y las políticas de memoria de Vox. En este marco de transfuguismo intelectual, faltaba que la ministra de Sanidad, Mónica García, enarbolara la bandera de los médicos que le hacen huelga. Y va y lo hace.