El pasado lunes tuve la ocasión de seguir el encuentro que organizó Euskarabidea en Tudela y en el que participaron cuarenta representantes de entidades sociales y culturales y vecinas y vecinos de diferentes localidades de la Ribera. Entre los temas tratados hubo uno que me pareció especialmente interesante: dos madres del modelo D del colegio público de Castejón dijeron que están llevando a cabo una serie de encuentros con madres marroquíes para explicarles qué es el euskera y qué posibilidades tienen de matricular a sus txikis en los modelos A y D.
Algo que, de manera lógica, deberían hacer el Departamento de Educación y las direcciones de los centros, lo tienen que hacer las familias a pie de calle. (Yo creo que situaciones surrealistas como estas son las que tenía en mente Shakespeare cuando dijo eso de que Navarra asombrará al mundo).
La situación socio-demográfica de Castejón es similar a la de muchas otras localidades riberas. Hoy en día cuenta con unos 4.700 habitantes. De ellos, unos 1.500, el 31,13%, son de origen extranjero, principalmente marroquí. En Castejón hay una iglesia y dos mezquitas y más de la mitad del alumnado del colegio público es de origen árabe.
Estas madres explicaron que tienen muy claro que lo que no quieren es que el modelo D sea el lugar al que huyen las familias que no quieren compartir pupitre con los inmigrantes, sino que sea un lugar de encuentro y convivencia. De hecho, el euskera puede resultar tan nuevo para muchas familias autóctonas como para los recién llegados. Lo que está claro es que el contacto con esta lengua puede ser algo positivo para unos y otros y que les va a ayudar a abrir puertas sociales, culturales y profesionales.