Pronto, muy pronto es para sacar ninguna conclusión y menos desde un circuito como es el de Tailandia con unas condiciones de temperatura y humedad que no serán las que más frecuentemente veremos durante la temporada. Pero de verdad que no podía haber empezado el mundial más interesante. Sabemos que igual en unas semanas hablamos de vuelta a la normalidad, pero hay algunas cosas destacables que ya nos apuntan a un probable cambio de tendencia en lo que nos encontraremos de hoy para adelante. El paso al frente de Aprilia es más bien una buena zancada.
Y no solo por el inspiradísimo Bezzechi, que podía ser obra de un líder de equipo en racha desde final del año pasado. Ahí está el podio de Raúl y el meritorio puesto del casi novato en Noale, Jorge Martín. E incluso el propio Ogura. Cuando tantos pilotos tan distintos se encuentran ahí delante con la misma moto es que algo bueno está pasando. También es verdad que en la debacle de Ducati hay mucho de azar. Decenas de veces ha pasado en los test Marc volando sobre ese doble piano sin que pasara nada, excepto dejarse un par de décimas. Pues bien, lo haces en carrera y te vas para casa con un 0 y una llanta para el desguace. Lo mismo que el otro Márquez, que estaba salvando los muebles hasta el arrastrón. Día negro para la familia.
Pero el resto de ducatis ya es otra cosa. Ahí no hubo mal agüero, sino que de nuevo, algo no funcionó. Y no me refiero a algo mecánico, me refiero a ese algo que hace que un piloto tenga eso tan indefinido que siempre dicen de “buenas sensaciones”. Pecco, quien había comenzado la pretemporada y todos los test con una sonrisa de oreja a oreja, volvió a diluirse, anodino, como si aún estuviéramos en la temporada pasada. De los inconsistentes pilotos del VR46, tampoco esperábamos gran cosa. Las caras por el muro y box de la casa roja eran todo un poema.
Y no solo por las lamentaciones de la mala suerte, sino porque acabamos de empezar y todas las alarmas han saltado. Así, de pronto. Porque aunque no hubiera existido esos golpes de mala fortuna, ver a Marc siendo pasado y repasado con poco margen de reacción, daba como cosita. Y aunque al final hubiera podido llegar al podio, no es el tipo de temporada que esperan. Y repito que quizá en unas semanas todo vuelva a su cauce y esto se una mala pesadilla. Pero cuando te empequeñeces, tus enemigos se vienen arriba. Que se lo pregunten a Acosta, líder con KTM. Ahí es nada.