Podemos obtuvo un 0,7% de los votos en las elecciones de Castilla y León. Hace 4 años, integrado en Unidas Podemos junto a principalmente IU, fueron el 5,11%. Hace 8 años, el 5% en solitario. Hace 11, el 12,11%. De pintar mucho a no pintar nada. En Aragón, hace poco, obtuvo el 0,9%. Hace 4 años, el 4%. Hace 8, el 8%. Hace 11, el 20%. De pintar mucho a no pintar nada.
Relacionadas
Las razones, los culpables, las persecuciones, las presiones, los motivos, de todo eso se puede estar hablando décadas, pero lo evidente es que parece claro que el partido que otrora fuese una esperanza a la izquierda del PSOE ya no lo es, ni a nivel autonómico ni a nivel general, aunque integrado en Sumar en 2023 alcanzara el 12% en las Generales.
Ahora, ni Sumar ni Podemos por sí solos parecen representar una fuerza potente en ese espacio electoral y de ahí que parezca casi obligado que para que el votante de izquierda no lance al mar sus votos o a la inutilidad de hacerlo a siglas que ni siquiera alcanzan los porcentajes legales para obtener diputados se vuelvan a articular coaliciones de partidos que puedan recoger a todos aquellos que no votan PSOE y no quieren votar PSOE pero que a veces se ven obligados a ello o a quedarse en casa.
En Navarra, según las últimas informaciones, parece que los tiros van por ahí y que Contigo Zurekin podría estar en vías de reeditarse de cara a los comicios de 2027, tras aquellos de 2023 en los que obtuvo el 6% del voto de los navarros. No sabremos nunca qué hubiera pasado si IU y Podemos llegan a ir por separado en 2023, tal vez ninguno de ellos hubiese superado el 3% exigido. Optaron por la coalición y así parece que será para 2027. Nada de esto, por el contrario, parece afectar en Podemos en Madrid, donde Belarra y Montero continúan en la senda de argumentar que todos los coches con los que se cruzan se han equivocado de sentido y van en la dirección contraria.