Un SMI propio para Navarra y la CAV. En su defensa, hay convocada una huelga general para hoy por los sindicatos ELA, LAB, Steilas e Hiru. Antes de ello la iniciativa ha sido debatida en las últimas semanas en los parlamentos de Pamplona y Vitoria, donde en cada cámara recibió apoyos y rechazos no siempre unívocos. Por ejemplo, las izquierdas confederales aquí votaron en contra mientras que ahí se abstuvieron. Igual que las derechas, abstención ahí, en contra aquí, exceptuando a UPN que se abstuvo aquí.
Más coherentes fueron EH-Bildu, siempre a favor, y los socialistas del PSE y el PSN, siempre en contra. Los contrarios, en general, arguyeron la competencia exclusiva del Estado en la materia. A la inutilidad de la propuesta frente a esta realidad se aferró el PNV en la CAV para oponerse, mientras que Geroa Bai le brindaba su apoyo en el Parlamento Foral. Parece que aquí, el alma socialverde de la coalición vasquista pesó más que su parte jeltzale.
Agotada la vía parlamentaria nos encontramos con la convocatoria de hoy. La experiencia nos dice que el recurso a un arma tan excepcional como es la huelga general suele tener aquí más que ver con la exhibición de músculo sindical que con los objetivos confesos de la misma. Muy masiva tendría que ser la respuesta –algo improbable, al menos en Navarra– para ver materializado un SMI vasco. Tal vez, ni aun así.
Por lo demás, la idea dista de ser una burrada. Si el coste de la vida es aquí bastante más alto que la media del Estado, ¿por qué regirse por el mismo salario mínimo interprofesional que el establecido para el conjunto? “Soberanismo en clave social”, dicen los convocantes de hoy. Y lo cifran en 1.500 euros, frente a los 1,221 aprobados en Madrid. No sería un estado vasco de bienestar, pero se le acercaría un poquito. Más autogobierno para más justicia. La música no suena mal.