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Mesa de Redacción

Ana Ibarra Lazkoz

Vivienda flexible en los pueblos

Vivienda flexible en los pueblosPIXABAY

El borrador del nuevo Decreto Foral de Habitabilidad abre una puerta que hasta ahora parecía cerrada para muchos pueblos de Navarra: intervenir de manera realista en el parque de viviendas existente. Este decreto no solo fija condiciones de habitabilidad mínimas para garantizar seguridad y salubridad, sino que también introduce flexibilidad para los edificios antiguos y las viviendas grandes, incluso en espacios protegidos, un enfoque que puede convertirse en una herramienta clave contra la despoblación y la degradación del patrimonio residencial.

Gracias a estas medidas, será más fácil rehabilitar casas antiguas, adaptar locales vacíos o dividir viviendas grandes para generar nuevas unidades habitacionales. Se permite, por ejemplo, flexibilizar los estándares de ventilación, iluminación o distribución, siempre respetando los mínimos que aseguran que las viviendas sean realmente habitables. Esto significa que muchos edificios que antes se consideraban inviables para su ocupación o transformación ahora podrían recibir una segunda vida.

Para los pueblos de Navarra, donde la vivienda vacía y los edificios antiguos son moneda corriente, estas medidas pueden marcar la diferencia. Más allá de incrementar la oferta, ofrecen la oportunidad de recuperar el patrimonio urbano, revitalizar espacios degradados o que en su momento tuvieron otros usos, y atraer a familias o jóvenes que buscan residir fuera de las ciudades. La clave está en aprovechar esta flexibilidad de forma planificada y responsable, evitando la creación de microviviendas o espacios que no cumplan los estándares básicos de habitabilidad.