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2027, un largo y difícil camino

2027, un largo y difícil caminoGEORGE CHRISTOFOROU

La sesión de control en el Congreso a Sánchez amanecía con las sombras de la derrota parlamentaria que tumbó el decreto de la prórroga de los alquileres y, sobre todo, de la bronca política de las últimas horas entre el PNV y el PSE en la CAV, uno de los aliados más fiables de la mayoría de la investidura de 2023. Quizá me equivoque, pero creo la sangre no llegará al río con el PNV y Sánchez podrá por ahora seguir navegando por las inestables aguas de aquella presunta mayoría para gobernar y de la que apenas quedan los restos.

Sánchez trasladó empatía al PNV y necesidad de su compañía y quizá eso sea suficiente de momento en Madrid. Aunque en política lo que se tuerce difícilmente vuelve a su ser. Otra cosa serán las relaciones en la CAV entre PNV y PSE, que gobiernan en coalición en Lakua, en las tres diputaciones y en buena parte de los ayuntamientos de Gipuzkoa, Araba y Bizkaia y que llevan tiempo sometidas a desencuentros de calado político en temas como el euskera en las oposiciones, en el nuevo estatus o en las transferencias pendientes 50 años después.

Claro que si tienes la ocurrencia de perpetrar comunicación política en redes con creaciones cutres de la IA, al más puro estilo populista de Trump, pasa que acabas metiendo la pata como le pasa a Trump y le ha pasado al PSE. A un año de los comicios locales y forales en la CAV y en Navarra esa alianza entre socialistas y nacionalistas presente en ambas comunidades da señales de diferencias más o menos profundas. La desconfianza es un factor que siempre ayuda a deshacer las costuras que sostienen los acuerdos.

Tampoco creo que la sangre llegue al río antes de tiempo en Navarra o la CAV, pero las desavenencias puntuales siempre dejan rastros a futuro. En todo caso, la situación complicada la tiene Sánchez en Madrid. Con Junts dejando claro su abandono de la mayoría de investidura y su disposición a seguir en todo, y cambio de nada que no sea mostrar la debilidad del Gobierno, la senda del no con que PP, Vox y también UPN responden a cada propuesta del Gobierno de Sánchez. Aunque sea como en el caso de la prórroga de los alquileres a costa de los intereses de decenas de miles de ciudadanos que son inquilinos, unos 10.000 en Navarra.

Más allá de las dudas jurídicas, la propuesta trataba de poner coto no a los propietarios con una o dos viviendas alquiladas, sino a los grandes fondos que especulan con la conversión de la vivienda de un derecho a un simple y gran negocio. Sánchez puede seguir aferrado a junio de 2027 como fecha de elecciones, pero la situación se le complica cada vez más, al margen de las cansinas diatribas de las derechas.

Ha tenido enfrentamientos con Junts, el PNV y Sumar, a Podemos ni está ni se le espera, y tiene a unos días vista la campaña electoral en Andalucía, donde las expectativas para el PSOE no son halagüeñas. También la economía apunta tensiones graves –lo advertía también el presidente de la CEN Manuel Piquer–, si el conflicto en Oriente Medio se alarga en el tiempo como parece. Demasiadas piedras en un camino a un año vista, en política un tiempo muy largo y difícil de recorrer entero.