Síguenos en redes sociales:

Felicidades, chicos

Felicidades, chicosIban Aguinaga

Hoy cumpliría los años Cruz. Abriría el chat de la cuadrilla y ya tendría unas cuantas felicitaciones y daría las gracias y le vacilaríamos un rato con a ver cuándo íbamos otra vez a fiestas chiquitas de su pueblo y él, que era bendito, contestaría que cuando quisiéramos. Hace muchos años fuimos por vez primera y todavía se disputaba el Giro, como ahora, en aquel caso el que vio terminar segundo a Olano y tercero a Unai Osa. Cruz fue ciclista de chaval, creo que hasta aficionados, y también atleta. Recuerdo una vez que le pusieron a correr los 2.000 obstáculos y que llegó a la última ría fundido, como todos. Lógicamente, no podía saltar de un bote aquel obstáculo y con una elegancia innata se apoyó con las manos, se subió a la valla y saltó a pies juntos lo más lejos que pudo para tratar de evitar el agua.

Tenía un coraje y un amor propio que para mi lo quisiera, amén de otras tantas virtudes que valoramos tanto como a la vez echamos de menos. Han sido y son meses crueles para su familia desde octubre, porque el tipo ocupaba mucho espacio emocional, a su pareja, a sus hermanos, a sus padres, a sus sobrinos, primos, tíos y, claro, aunque en menor medida, también a nosotros. Unos cuantos se juntaron ayer para brindar por su cumpleaños y también por el de Txutxin, que mañana cumpliría también 54. Los tenemos a los dos que iban seguidos en las onomásticas enfriando las copas en algún lugar del Cosmos o vete a saber debajo de qué sombra de qué árbol de qué bosque de qué valle de qué sitio.

Ahí, fresquillos, mano a mano, escuchando a los Barri, maquinando alguna historia o simplemente atando el tiempo para cuando el tiempo se desate, que se desata, el muy cabrón. Decía Borges que la amistad al contrario que el amor no necesita frecuencia. No estoy de acuerdo. Nosotros los querremos siempre y echamos mucho de menos verles frecuentemente. Felicidades, Cuchu y Txutxin.