El papel de las mujeres en la fiesta no es un tema menor. Y mucho menos cuando la fiesta es una de las más grandes como los Sanfermines. Comentaba esta misma semana la experta en género Rut Iturbide, profesora de la Universidad Pública de Navarra, que es necesario insertar la mirada de género desde el origen de cualquier proyecto de investigación o de cualquier acto que se promueva. Que no puede ser algo que se ponga por encima sino que tiene que estar en la raíz, como parte estructural. Y lo decía también por los espacios festivos. Y ese en Navarra es un territorio esencial, de norte a sur, durante todo el año. La igualdad sería poder compartir los espacios, poder vivir la fiesta en las mismas condiciones y con la misma libertad, poder tener protagonismo en los actos principales. La igualdad no es solo, que también, crear espacios seguros para las mujeres y trabajar por la eliminación de una violencia que nunca debería darse y menos en un ambiente de celebración, que atenta contra nosotras solo por el hecho de ser mujeres. Igualdad también es que la fiesta tenga cara de mujer desde el origen, que se visibilice su papel. Que se rompan estereotipos y que se abran también esos actos y espacios terriblemente masculinizados.
Y que se nos vea en aquello que va generando el patrimonio inmaterial de las Fiestas de San Fermín, para que conste, para que quede como legado. Hay tradiciones que se han abierto con normalidad, que han incorporado a las mujeres, otras lo han hecho con conflicto, y otras simplemente no lo hacen, como la sociedad Napardi, que mira para otro lado. Pero aunque con obstáculos y lento, se avanza. Solo hay que mirar las propuestas para ver quien o quienes lanzarán el Chupinazo de este año. Entre las cinco candidaturas hay varias totalmente femeninas y la mujer está en todas ellas con una visibilidad clara. La Federación Navarra de Pelota, la Plataforma de Mujeres contra la Violencia Sexista, la Subdirección de Urgencias de Navarra, Mujeres investigadoras del Sistema Navarro de I+D+i y la Coral Santiago de la Txantrea. Estamos en el deporte, en la salud y en los cuidados, estamos en la investigación y en la música y estamos en la lucha feminista por la defensa de los derechos de las mujeres. No es algo menor. Y lo es todavía más importante en un año especial, ya que en este 2026 se cumplen diez años de la terrible violación que sufrió una joven el 7 de julio de 2016 por parte de los cinco hombres que la agredieron. El caso de La Manada marcó un antes y un después en lo que ha sido y es la lucha contra la violencia contra las mujeres. Este Chupinazo va por todas.