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Darío ensancha la pelota

Fotos de la final del Manomanista en el Navarra ArenaJavier Bergasa

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Con una dejada al txoko y con la serenidad de un campeón seguro, Darío Gómez, un chico de 30 años nacido en Ezcaray (la Rioja), se caló ayer en el Navarra Arena una txapela histórica. La del primer riojano que gana la final más importante de la pelota, la que mide el juego en toda la cancha, en toda su dificultad y belleza. Puede que la suya sea una noticia pequeña, casi anecdótica en este tiempo acelerado de convulsiones diarias, de guerras e incertidumbre por todas partes, de una política demasiadas veces judicializada.

Pero también es una historia hermosa, la del joven prometedor que jugó su primera final al año de debutar y que ha ido subiendo, peldaño a peldaño durante más de una década, por la escalera que conduce al éxito. La pelota es un deporte grande en su sencillez, que habita en un territorio mínimo, el nuestro, cuyos campeones, como Darío, a veces tienen que ir a trabajar al día siguiente de conquistar el fantástico escenario que es el Navarra Arena.

Su victoria fue rotunda y emocionante para cientos de riojanos que se habían desplazado hasta Pamplona con la ilusión de ver campeón sobre la cancha, por primera vez, a uno de los suyos. Y es también una buena noticia para la pelota vasca, que ensancha fronteras, y a la que Darío hace por ello aún más grande.