Síguenos en redes sociales:

A la contra

Jorge Nagore

Moverse

MoverseEFE

Hace poco el New York Times pidió a varias celebridades estadounidenses que ya han cumplido los 80 que escribieran qué era para ellos lo mejor y lo peor de tener esa edad. Uno de ellos fue Bob Dylan y desgranó un par de párrafos acerca de su visión –“lo mejor de tener 80 años es que ya no persigues el desfile. Eres el viejo rey de un país desaparecido”, entre otras cosas– y finalizaba su opinión de lo peor señalando: “cuando eres joven piensas que el tiempo avanza. A los 80 sabes que no, que se queda quieto. Somos nosotros los que nos movemos”. Bien, quien no conozca la obra de Dylan, sus canciones, sus libros, sus entrevistas, sus ideas y expresiones, tal vez descubra algo nuevo en estas frases.

Para quienes en mayor o menor medida consideramos que es el artista más importante de la historia y una de las cabezas más brillantes de entre todas las especialidades, no nos pilla por sorpresa. Y, como pasa con los genios, no suele ser qué dice sino cómo lo dice, esa capacidad intangible y no medible ni imitable de dejarte pensando y de transmitir una idea o una sensación de una manera tan poderosa que es imposible evitarla: el tiempo no se mueve, nos movemos nosotros.

Esto es un modo muy potente de decirte a ti mismo que, efectivamente, el tiempo no va a curar gran cosa si no pones de tu parte para solucionar algo tú, que mañana no va a ser mejor día que hoy para empezar esto o aquello, que confiar en el azar del segundero para que mejore algo suele ser o un error o cuando menos una evitación –todo ello fácil de decir pero que cuesta ejecutar– y, en general, que, como dijo hace años él mismo, “la vida no consiste tanto en encontrarse a uno mismo como en construirse a uno mismo”. Dylan no creo que lo ciña a los 80 años, sino seguro que piensa en que la vida es eso, moverse. Esta pasada noche ha tocado en un sitio llamado Tierra Alta. 85 años moviéndose. Inagotable.