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Regeneración por higiene democrática

El espectáculo diario que protagonizan PSOE y PP, ahora con Zapatero y la reaparición de González Amador, la pareja de Ayuso, hace difícil mantener la credibilidad social y ética mínima y aminorar el hartazgo ciudadano

Zapatero llega a la Audiencia Nacional.NTM

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Se preveía que no iba a ser una buena semana para Sánchez ni para el ex presidente Zapateroy no lo ha sido en efecto. Sobre todo para Zapatero, que tras comparecer ante el juez Calama ha visto cómo han sido imputadas también sus dos hijas por su presunta implicación en la operación de rescate de Plus Ultra. Y Sánchez ha terminada conociendo que el juez Peinado ha abierta una nueva causa por separado en la interminable causa contra su esposa Begoña Gómez, esta vez por delitos de presunta prevaricación y fraude a la UE.

Pero tampoco ha sido una semana triunfal para Feijóo y el PP pese a que el escenario judicial parece blindarle un sinfin de oportunidades. A las meteduras de pata y el estado de descolocación política en que actúa casi siempre Feijóo se le ha añadido como fin de esta semana judicial un informe de la Agencia Tributaria e investigaciones de la UCO que desvelan nuevos datos sobre el enriquecimiento de la pareja de Ayuso, Alberto Gónzalez Amador, estrechamente relacionado con sus relaciones con la sanitaria privada Quirón, una de las máximas beneficiadas por la gestión del Gobierno de Madrid.

En todas las casas parecen cocerse habas y algunas además a calderadas. En realidad, las muestras de deterioro y corrupción que siguen emanando de las entrañas de la política española evidencian la necesidad imperiosa de abordar una regeneración que garantice de una vez y de verdad la higiene democrática que lleva años exigiendo la democracia en el Estado. Y no sólo en lo que afecta a la política y los partidos, sino también a las instituciones y al funcionamiento de las estructuras del Estado.

Ése fue el compromiso prioritario con el que Sánchez accedió a la presidencia y a la vista está que su cumplimiento es más bien un incumplimiento absoluto, si lo que se pretende es recuperar la credibilidad social y aminorar el justificado hartazgo y malestar ciudadano. A la corrupción del felipismo le siguió la corrupción del aznarismo, luego la condena al PP por corrupción con Rajoy; ahora aparece en la lista Zapatero y a Sánchez le rodean posibles casos protagonizados por personas de su máxima confianza.

Es democráticamente inaguantable que sigan dando lecciones al resto de la sociedad. Es difícil mantener la credibilidad democrática en el sistema y en los partidos que lo representan en las instituciones con este espectáculo judicial de informes, investigaciones, interrogatorios, imputaciones y juicios diarios.