La Ponencia que analiza desde hace casi dos años la posibilidad de abordar una reforma profunda del Amejoramiento del Fuero ha alcanzado en las últimas semanas cierta atención política y social con las intervenciones de los ex presidentes Alli, Sanz y este viernes pasado Uxue Barkos, y también la declaración en el Pleno de la Cámara de la presidenta Chivite y la oficialidad del euskera como un eje del debate.
En este tiempo, han pasado muchas personas con capacidad y experiencia académica, jurídica y política por esa comisión que han analizado y propuesto caminos para diseñar un nuevo texto que regule el marco jurídico-político de Navarra, y en el caso de la lengua vasca buena parte de ellas han coincidido en que es tiempo ya de otorgar ese carácter oficial también al euskera, incluidos los ex presidentes Alli y Barkos. Sanz mantuvo la posición oficial de UPN anquilosada en los viejos tiempos del siglo XX y Chivite apostó por incluir al euskera como lengua propia de Navarra, pero sin el mismo carácter de oficialidad que el castellano y sin eliminar la zonificación lingüística.
Puede ser un movimiento de fondo estratégico del PSN que a futuro puede implicar posiciones más avanzadas. Eso se verá cuando llegue, si llega. De momento, más bien parece simplemente un cortafuegos táctico para quitarse de encima la presión ante la sucesión de intervenciones reclamando la oficialidad de la lengua vasca en el Amejoramiento. Y de paso centrar la atención del debate con ese brindis al sol que no cambia nada.
En todo caso, el euskera es una lengua propia desde siglos antes de que existiera el Amejoramiento y como tal ya está recogida en la Ley del Euskera, y ha sido la lingua navarrorum mayoritaria durante también siglos en esta tierra. El problema de la zonificación no es la aplicación de su gestión administrativa, que dependerá de la voluntariedad en la demanda, sino que divide a los navarros y les discrimina en derechos según el lugar donde residan. Y eso dudo que sea constitucional.
También como blindaje democrático propio ante las actuales corrientes autoritarias e intolerantes y la más que posible ofensiva centralista y antiforal que llegará con PP y Vox
Pero a día de hoy el Parlamento de Navarra no se ha vuelto loco aún del todo, como diría Sanz, y no existe una mayoría para incluir ese carácter oficial, aunque es cierto que cada vez parece más cerca. Se han ido dando pasos, se ha reducido el nivel de vetos y obstáculos y la normalización de esta lengua navarra avanza y crece su uso.
No sólo la oficialidad y la zonificación, es necesario abordar una negociación que actualice los contenidos del Amejoramiento a las necesidades del siglo XXI y rediseñar el marco jurídico y político propio de Navarra para afrontar con las capacidades de su autogobierno los retos de este presente y del futuro que se avecina en este tiempo actual en los ámbitos político, jurídico, administrativo, social, municipal, fiscal, europeo e interregional y global en el mundo. Y también como un blindaje democrático propio ante las corrientes antidemocráticas, autoritarias e intolerantes que están ganando espacio y la más que posible ofensiva centralista que pueda llegar de un Gobierno con Vox y PP de la mano. Una reforma inclusiva y con nuevos consensos básicos e integradores que impliquen el refrendo democrático de la sociedad navarra.