Ni pensiones ni servicios públicos ni...Cedida
Suenan otra vez los tambores del miedo con las notas de fondo señalando a las pensiones públicas y los servicios públicos. La sanidad para el que la pueda pagar y las pensiones, insostenibles. De la protección social ya ni hablamos. Ahora lo que se lleva es la nueva carrera armamentística. Blanco y en botella.
Esta vez la excusa es una reforma de las pensiones en Alemania impulsada por el canciller conservador Friedrich Merz para crear una pensión de capitalización obligatoria, complementaria a la pensión pública, y a la que los trabajadores y empresas aportarán hasta el 2% del salario y seguir aumentando progresivamente de la edad de jubilación. Así ni suena tan mal, Pero, ¿qué quieren decir realmente cuando cuestionan la sostenibilidad futura del sistema público de pensiones?
En realidad, están advirtiendo que entre las condiciones de eso que se llama neocapitalismo está la rebaja de las pensiones y el progresivo desmantelamiento de un sistema de servicios públicos para impulsar la privatización de unas y de otros.
La gota que colma
CUESTIÓN DE PRIORIDADES
La mediocridad populista. No se trata de ofrecer soluciones, sino de abrir la puerta a la mediocridad, a la ultraderecha y a los populismos neoliberales y reaccionarios porque los necesitan como arietes contra los valores democráticos y la garantía de solidaridad y convivencia. Y no perdamos de vista que eso es lo que también quieren traer o lo están intentando poco a poco a estas tierras donde las instituciones aún mantienen, tanto en Navarra como en la Comunidad Autónoma del País Vasco, su compromiso con la igualdad de oportunidades, la prestación de servicios públicos, la cohesión y la justicia social como prioridades. No es cuestión de falta de recursos ni tampoco del progresivo aumento de la edad de vida. Ni de los avances tecnológicos.
El actual capitalismo especulativo exige su final para poder jugar luego con los ingentes recursos aportados a los fondos privados que les sustituirán. Es una cuestión de especulación: saben que hay miles de millones de euros a su alcance y van a por ellos. Así de simple.
La mentira es el argumento fundamental para adormecer las inquietudes sociales y afrontar la sustitución de la economía productiva, los derechos civiles y el Estado de Bienestar por la economía especulativa. Un golpe de timón global en favor de un modelo sin regulación ni protección social para el que utilizan como altavoces a economistas situados en las facultades universitarias y en medios de comunicación que amparan esas teorías. Por supuesto, la reforma de Merz también viene avalada por los expertos correspondientes.
Es inagotable la obsesión por traspasar la renta mundial a unas élites cada vez más reducidas y más enriquecidas. Me estoy haciendo mayor y por eso sé más por viejo que por zorro y por allí, pero ya no tan lejos de aquí, avanzan peligrosos nubarrones.