Síguenos en redes sociales:

Mar del fondo

Xabi Larrañaga

Los ultras

Los ultrasEP

Al menos cuatro de las cinco W estaban garantizadas. Desde hace tiempo se sabía que este fin de semana tocaba partido mundialista en Seattle, y la comunidad homosexual local pensó que dónde y cuándo celebrar mejor un partido del Orgullo, que ese qué aún tiene un porqué.

Por desgracia ha venido a aguar la fiestarosa el who, el quién, ya que el azar ha querido que sean las selecciones de Irán y Egipto las que salten al campo. Y ambas han rechazado apoyar la reivindicación arguyendo que atenta contra los valores islámicos. Frente al arcoíris, la media luna.

Por atentar, lo hace contra su ley. La egipcia castiga con tres años de cárcel la práctica e incitación a lo que llama libertinaje, y ya se propone doblar la pena. La iraní no deja un cabo suelto. Dicta que “la penetración de un pene, más allá del punto de la circuncisión, en el ano de un hombre” justifica la muerte tanto del sujeto activo como del pasivo, excepto si aquel es soltero; entonces recibirá 100 latigazos. Igual cifra corresponde a la pareja si el penetrante no supera dicho tajo en el ano del penetrado.

Cuando el activo no es musulmán y el pasivo sí, nada salvará al primero de la muerte, llegue a donde llegue su embestida. Para los pacatos, el hecho de “besarse o tocarse con lujuria”, sea entre ellos o entre ellas, se sanciona con entre 31 y 74 latigazos, y con 100 si una mujer “pone su órgano sexual en el órgano sexual de otra”. Rollo bollo, tampoco.

De modo que Broncano adjudica 0,6 puntos al petting en hora punta, y por allá se llevan un montón de zurriagazos. Pero el problema seguirá siendo el pink whasing, la islamofobia y el eurocentrismo. Incluso el 28 de junio