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Evidencia climática letal

Los informes sobre el impacto del calor extremo en la salud y la vida de las personas están empíricamente acreditados durante la última ola y no admiten frivolidades políticas interesadas

Evidencia climática letalPilar Blanco

Si hace una semana vivíamos episodios extremos de calor en Euskal Herria, en esta proliferan estudios sobre su impacto en la salud. La amenaza del calor extremo ha dejado de ser una hipótesis de futuro para erigirse en una realidad presente. Se trata de una evidencia empírica y también científica, como ratifican estudios recientes del Observatorio de Salud y Medio Ambiente, que alertan de que cada grado adicional de calentamiento dispara un 35% la mortalidad asociada al calor.

No es un hecho opinable; es una amenaza directa: el impacto de este progresivo calentamiento se mide de forma trágica en el deterioro de la calidad de vida y en un goteo de muertes. Los registros de la extrema ola de calor sufrida este mismo mes de junio son devastadores. En el Estado español, el sistema MoMo ha contabilizado ya 1.031 muertes atribuibles directamente al exceso de temperatura, un 153% más que hace un año, cebándose especialmente con los más vulnerables.

En Europa, la realidad es idéntica: la OMS constata otro millar de decesos en apenas tres días de colapso sanitario en el Estado francés. El calor extremo mata.Tratar de someter la evidente crisis climática al escrutinio de un debate ideológico interesado no solo es un ejercicio de ceguera política, sino una grave irresponsabilidad. En primer lugar, hay que constatar que la elevación de las temperaturas medias es una tendencia estructural llegada para quedarse. Además, resulta imperativo señalar los enormes escollos globales.

Como insistíamos desde estas líneas hace una semana, las políticas de protección ambiental y mitigación padecen de la insolidaridad crematística de las superpotencias económicas. La voracidad productiva y el pulso comercial de China y EE.UU. continúan neutralizando los esfuerzos europeos, que flaquean en momento -Reino Unido se plantea elevar su presupuesto de Defensa mermando fondos a las energías renovables-.

Es urgente denunciar que relatos políticos elaborados de espaldas a la realidad siguen presentes en el debate diario en el Estado español. Discursos que frivolizan o directamente niegan la evidencia y que responden a intereses ajenos al bienestar y a la salud del conjunto de la ciudadanía. Jugar al negacionismo mientras se acumulan las víctimas es una indignidad que debe ser señalada.