Asiron y Maya

09.02.2020 | 19:40

El orden de factores no altera el producto pero en este caso mi producto es Asiron. En uno de mis escritos siempre publicados por mi DIARIO DE NOTICIAS, por cierto, leído por miles de lectores, aconsejaba que Asiron debería seguir como alcalde de Pamplona y también Uxue Barkos como presidenta en el Gobierno de Navarra. Pero siempre tropezamos con el PSN, con sus eternas dudas. Sí pero no, no pero sí. Esto que escribo es solamente para nosotros, no para los que vienen a correr en los encierros.

Para demostrar a mis amigos mi valentía corrí en el encierro un 9 de julio de 1950, perdí el reloj marca Edox y sufrí una hostia no consagrada de un mozo de Fustiñana, aparte de no ver ningún toro. Está claro que correr en los toros es de valientes. Todo esto lo explico para que los numerosos lectores y lectoras de DIARIO DE NOTICIAS se rían un poco. Lo que digo a continuación no es para reírse. Este 6 de julio nos ha tocado ser testigos de un hecho muy grave. La Policía Municipal delante de ese alcalde Maya, supongo que con su permiso, lesionan a una concejala de Bildu por querer mostrar una ikurriña en el balcón consistorial. Bildu significa reunir, recolectar, juntar, convencer y más cosas. No estaría de más que existiera alguna ley que permitiera mandar a este alcalde a casa y a sus mujeres concejalas lo mismo, que se frotaban las manos ante su dueño y señor. Joder con estas mujeres, ya he dicho bastante.

Quiero recordar, hablando de mujeres, que cuando Yolanda Barcina ocupaba la alcaldía en el 2010 ordenó a Simón Santamaría, jefe de la Policía Municipal, natural de Marruecos, y ella de Burgos, utilizar la violencia en plena democracia, según ellos, para evitar que se mostraran ikurriñas. La democracia debe practicarse, no decretarse. Los millones que supusieron a las arcas municipales atender a ese joven madrileño que resultó gravemente herido por el lanzamiento de una botella de cristal nunca se sabrá. Lo arregló la alcaldesa cuando este mozo aclaró que estaba contento porque esa botella no iba dirigida a él. La alcaldesa siguió en su cargo. Felices fiestas sanfermineras. Que dirá San Fermín cuando lea este escrito mío.