Desde la comunidad de Proyecto Hombre

10.04.2020 | 00:35

Soy usuario en la comunidad terapéutica que PH tiene en Estella, junto con 34 personas más, y deseo transmitir mi apoyo a la población en general y a la gente que hace posible nuestro día a día continúe en particular. Deseo expresar también cómo estando aquí aislados seguimos ilusionados con nuestro futuro.Llegamos a esta casa con un objetivo claro; tratar de instaurar una nueva vida libre de adicciones, y es ahora que nos topamos con una lucha añadida, en la medida de lo posible estar fuera del alcance de este virus.Seguimos con nuestra rutina, aunque ésta se haya visto alterada en su estructura. Ha cambiado el horario de los sectores de trabajo, también se ha seccionado el equipo terapéutico y tenemos asambleas informativas varias veces por semana. Entre nosotros y nosotras hay padres y madres que echan de menos a sus hijos e hijas, sin embargo, ellos prefieren estar en plenas facultades y cuidar de sus familias en un futuro próximo a abandonar ahora de inmediato. Es dura la separación y son muy conscientes de lo importante que sería su aportación y cercanía en esta situación de confinamiento, pero hay en ello un gran ejercicio de responsabilidad.Los que no somos padres, pero somos hijos o hermanos o amigas entendemos la gravedad que vivimos y mostramos nuestro apoyo no solo con el aplauso, sino con nuestro pensamiento, con las llamadas telefónicas, la correspondencia, nuestras conversaciones.Hay un factor relevante entre nosotros, dentro del temor que nos suscita, como al resto, esta repentina tesitura; existe una especie de complicidad innata que nos une, que nos humaniza y nos solidariza con los demás, dejando aparte los conflictos habituales y los personalismos. Nos sentimos muy capaces, y lo demostramos, para superar esta adversidad. Encontramos una forma de sentir que ahora tiene grande mérito, una forma de percibir las cosas con la sensibilidad y fortaleza adecuada que no es otra que aquella de tener esperanza. La esperanza nos trajo a esta comunidad para cambiar y ahora también ésta nos invade con el afán de vivir.

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