¿Es difícil rastrear en los puticlub?

29.09.2020 | 00:12

Con esto del coronavirus tengo que dejar mi DNI y mi móvil hasta para darme un chapuzón en la piscina municipal, sin embargo puedo ir a un puticlub toda la noche, de 4 de la tarde a 8 de la mañana, según veo en alguna de sus webs, de forma anónima, porque resulta que no son ocio nocturno sino hoteles. ¡Manda huevos! Y yo, que pago mis impuestos como hostelero, tengo que llevar dos registros de mis clientes, uno que permanece en el establecimiento y otro que tiene que ser enviado con diligencia a la Guardia Civil.No rastrear a los puteros es una forma de encubrirlos y privilegiarlos a costa de la salud de todos. Y también de facilitar el negocio a los proxenetas y sus bandas organizadas. No es una dificultad técnica. Y ahí la responsabilidad es de las autoridades.¿Y los puteros? ¿Por qué no querrían ser rastreados? ¿Qué ocultan? ¿Tal vez no les parece muy justo que mientras los niños están en el colegio todo el día con mascarilla y sus abuelos en una residencia sin visitas, ellos puedan estar toda la noche como les venga en gana? ¿Quizás son mentirosos y engañan a sus parejas? ¿No se sienten orgullosos de lo que hacen? Parece ser que tiran la piedra y esconden la mano –qué poco hombre– diría mi abuelo. Sin embargo, yo no lo veo así, paradójicamente ocultar los humaniza porque significa que sienten algún desasosiego o vergüenza por sus actos. Y no es para menos. Todo putero, sea hombre o mujer, rico o pobre, culto o analfabeto, de derechas o de izquierdas, sabe que está manoseando a otra persona para su capricho en un contrato donde él nunca querría ser la otra parte. Por mucho que el putero bloquee sus neuronas para no pensar y se repita el mantra de "si yo lo compro es porque está en venta" en vez de decirlo al revés, no cuela. El putero sabe que son personas y no objetos y que no es un trato limpio porque el manoseado siempre está en desventaja. Lo mismo da que la desventaja sea económica, racial, cultural, legal, de género, de salud mental, de clase o de todas ellas juntas. Y eso suponiendo que el trato sea entre dos, cosa excepcional, porque el putero suele dar el dinero a un tercero que es el proxeneta, ahora llamados hosteleros por lo visto.Esto no va de sexo, puteros y menos de castidad, el día que llenen de voluptuosos hinchables los clubes, podrán hacer ustedes una reproducción en 3D de sus madres y padres con sus salientes y entrantes y luego secarse los bajos con el manto de San Fermín si les place, que estarán en su derecho.En esta compra no os despistéis con el sexo, porque no va de eso. Va de explotación de un ser humano para tu capricho y goce personal. De eso se habla cuando se pide abolir la prostitución. Y por eso en algunos países como Suecia o Noruega está prohibido ser putero desde hace ya veinte años. Aparte de nuestras autoridades que colaboran y se amedrantan con este abuso organizado y de los chulos, figura especialmente protegida en España por las leyes desde el año 1995, tú, putero, tienes serios motivos para no querer ser rastreado. Te comprendo.