la carta del día

Premín de Iruña y la Memoria Histórica

17.11.2020 | 02:56

Amaia Lerga Fuertes, presidenta de la Asociación de Familiares de Fusilados de Navarra en 1936, en un reciente artículo ha reclamado un cambio muy concreto en el callejero de la capital de Navarra. Su propuesta consiste en borrar la actual denominación del paseo Premín de Iruña, ya que se corresponde con el seudónimo literario que utilizó en su día Ignacio Baleztena, un destacado carlista de la primera mitad del siglo XX.

En el inicio de su artículo Amaia Lerga empieza planteando que el cambio es necesario "no solo por sus apellidos y por pertenecer a una familia de rancio abolengo carlista de Navarra". Es decir, que prejuzga que solamente el hecho de tener antecedentes familiares carlistas ya descalifica apriorísticamente la figura de este escritor. En mi opinión, nadie debería ser juzgado en función de quiénes fueron sus padres o de quiénes son sus hijos. De hecho, Ignacio Baleztena fue un defensor de la convergencia política del carlismo con el nacionalismo vasco a través de iniciativas como el Comité Pro-Autonomía, en 1918, o la coalición electoral Alianza Foral, en 1921. En cambio, la deriva política de algunos de sus descendientes poco o nada tiene que ver con aquello.

Recuerda Amaia Lerga que Ignacio Baleztena participó en la reorganización del requeté, y que en 1936 se sublevó contra la II República. Pero se le olvida decir que previamente, en 1932, algunos republicanos habían incendiado su domicilio familiar. Amaia Lerga también afirma que Ignacio Baleztena "fue un activo protagonista (...) de la represión posterior llevada a cabo en Navarra". Sin embargo, no cita en su artículo un solo caso de represión en el cual participase Ignacio Baleztena. Igualmente olvida que este escritor carlista intervino para salvar la vida de diversos republicanos como fue el caso del doctor Jiménez Díaz.

Lo más sorprendente del artículo es cuando Amaia Lerga expone que "se dice que tras la guerra se distanció de la política cuando los motivos fueron otros, el desacuerdo con el Decreto de Unificación con Falange de 1937 que causaba la disolución de la Comunión Tradicionalista y la creación del Partido Único". Aunque parezca increíble, Amaia Lerga desaprueba que Ignacio Baleztena abandonase la vida política por discrepar con la implantación de un sistema fascista de partido único. Lo rechazable sería que hubiese estado conforme con el establecimiento de una dictadura totalitaria, no disconforme, como es el caso. Pero cuando Amaia Lerga demuestra más claramente lo escaso de sus conocimientos sobre la materia histórica es cuando comenta que el distanciamiento de la política de Ignacio Baleztena después de la Guerra Civil también estuvo motivado por "la no aceptación de la cuestión dinástica que planteaba Franco". Hasta 1969, cuando Juan Carlos es designado como sucesor en la jefatura del Estado, Franco no planteaba ninguna cuestión dinástica.

Desconozco si conforme a la legislación vigente la participación de Ignacio Baleztena en la conspiración antirrepublicana del 18 de Julio de 1936 es suficiente, o no lo es, para desterrar al seudónimo literario de Premín de Iruña del callejero. Pero desde luego, según qué argumentos como el que perteneciese a una familia carlista o que estuviera en desacuerdo con el invento franquista de FET de las JONS, únicamente me llevan a pensar que la Asociación de Familiares de Fusilados de Navarra en 1936 merece una presidenta de mayor altura intelectual.

Olvida que este escritor carlista intervino para salvar la vida de diversos republicanos, como fue el caso del doctor Jiménez Díaz