la carta del día

Trump o el fin del bipartidismo

21.01.2021 | 01:03

La mayoría del orbe democrático vive inmerso en un proceso de eclosión política caracterizado por la aparición de nuevas formaciones a un lado y otro del espectro ideológico. Lo verdaderamente sorprendente es que algunas de esas organizaciones han conseguido conectar con la ciudadanía, gracias a las redes sociales, en muy poco tiempo. Tampoco nos engañemos, detrás de carreras como las de Obama, Iglesias, Le Pen, Macron o el propio Trump, además de asesores y pirotecnia mediática, suele haber ingentes y oscuras cantidades de dinero.

La ingobernable Italia ha superado sus propias marcas de atomización, España ha inaugurado una inusitada tetrarquía cameral, Reino Unido ha visto cómo nuevos líderes le han sacado de la Unión Europea, y países serios como Bélgica tardan más de un año en formar gobierno. Partidos neocomunistas, ecologistas, populistas de derechas, liberales de nuevo cuño, euroescépticos o nacionalistas campan a sus anchas por los hemiciclos del planeta, e incluso se encaraman a la resbaladiza cornisa del poder.

Solo la cúpula del Capitolio ha seguido acogiendo bajo su seno a los dos mismos partidos que llevan turnándose en el gobierno de la nación americana desde hace generaciones. Esta estabilidad institucional puede ser explicada por varios motivos: el amplio espectro ideológico de demócratas y republicanos, la connivencia de las elites americanas con este sistema, y la necesidad de millones y millones de dólares para crear una nueva organización alternativa.

Es evidente que los grandes magnates estadounidenses se sienten a gusto con los dirigentes que encabezan las dos formaciones; diversificando, sin ningún decoro, sus aportaciones electorales entre ambas. La actual doctrina globalista y el pensamiento único sobre el que se sustenta estarán presentes en las intervenciones de los portavoces de las dos formaciones en el momento que Trump desaparece de la escena política. A partir de ahora será imposible frenar esta doctrina que aúna la ideología progresista de los demócratas y los intereses empresariales de las grandes familias republicanas. En este contexto de unanimidad a favor de la inmigración masiva, la deslocalización empresarial o la claudicación ante China, Donald se alza como el único líder capaz de enfrentarse a este verdadero duopolio.

Ahora que el presidente cederá a su adversario demócrata las llaves de la Casa Blanca será, con toda seguridad, devorado por sus propios compañeros de partido. Es éste el momento, con su popularidad en máximos y cuatro años por delante, para crear la estructura de una nueva organización política desde cero. Trump puede ser el líder que esté llamado a hacer saltar por los aires el arcaico duopolio capitolino y sumar a su nación a los nuevos vientos de pluralismo que soplan por todo el mundo.

@davidpasarin

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