Grandes preguntas de la ciencia
El oxígeno, como todos elementos químicos que existen en la naturaleza (salvo los que se han creado en laboratorios de manera artificial), han sido creados en las estrellas al final de su vida, estas emiten el material sintetizado por fusión en su núcleo, y lo desparraman por el universo, convirtiéndose este en la materia prima a partir de la cual se forman nuevas estrellas y planetas. Ahí están el hidrógeno, el carbono, el oxígeno, el nitrógeno… El sistema solar, el sol y los planetas que orbitan a su alrededor fueron creados a partir de polvo estelar resultante de la muerte de una protoestrella hace más 4.500 millones de años, que es la edad del sistema solar. Por tanto, todos los elementos químicos que existen en nuestra tierra ya estaban presentes en la nebulosa resultado de una explosión estelar previa. Por qué la nebulosa se concentra y da origen a estrellas en determinados puntos del universo es algo que los científicos no han podido desentrañar.
Durante miles de millones de años la tierra fue tan sólo una masa de rocas sometida a intensa actividad volcánica y meteórica. Con el paso del tiempo fue enfriándose y su corteza solidificando. Los primeros fósiles de bacterias datan de 3.700 millones de años atrás. Cómo a partir del polvo de estrellas solidificado se creó la vida todavía sigue siendo otro misterio. A pesar de todos nuestros avances científicos, esta pregunta queda todavía sin respuesta. Unos optan por decir que estas bacterias vinieron en meteoritos, pero esto tan sólo hace trasladar la pregunta a otro lugar y tiempo. Fueron estos primeros organismos vivos que vivieron en condiciones muy adversas los que poco a poco hicieron la tierra más habitable ya que crearon la atmósfera. En concreto, las cianobacterias que poblaron los océanos primitivos hace 2.800 años y que durante miles de millones de años utilizaron el agua (H2O) para obtener energía y liberaron oxígeno molecular (O2), fueron las responsables de que la atmósfera actual contenga un 21% de oxígeno haciendo posible la vida tal y como la conocemos.
Para la gran mayoría de los organismos que hoy pueblan la tierra (entre ellos, nosotros) el oxígeno es un elemento vital ya que sin él no podríamos obtener la energía a partir de los alimentos que consumimos. Lo inspiramos en cada respiración y nuestra sangre lo transporta hasta nuestras células donde se consume y vuelve a emitirse a la atmósfera en forma de dióxido de carbono (CO2). Este dióxido de carbono es utilizado por la vegetación también para obtener energía en un proceso inverso llamado fotosíntesis y que expulsa oxígeno, cerrando así el ciclo en el que se ha basado nuestra vida actual.
En cada inspiración introducimos en nuestro cuerpo la décima parte de un litro de oxígeno, lo que supone una cantidad de 2.52*1022, es decir 2.52 seguido de 22 ceros, de moléculas de O2. Este es el mismo oxígeno que se creó en una estrella ya extinguida a partir de cuyo polvo se generó nuestro sistema solar. En una vida se llegan a introducir ¡1.69*1031 moléculas de oxígeno! en un cuerpo humano. Teniendo en cuenta el volumen de aire en la atmósfera terrestre, que la atmósfera es un sistema cerrado, y los miles de millones de años que lleva la vida sobre la tierra, podemos estar seguros que el oxígeno que estamos respirando ahora es el mismo que expulsaron las cianobacterias y que respiraron más tarde los trilobites y los dinosaurios. También existe una gran posibilidad que el oxígeno que estoy utilizando ahora para obtener energía para teclear en el ordenador fue el que utilizó Platón para filosofar con sus discípulos, o el que respiró Napoleón en algún momento de su vida, aunque dudo mucho que me sea tan provechoso como lo fue para ellos.
La tierra no es el centro del universo, el sol tampoco, ni siquiera nuestra galaxia lo es. La ciencia nos ha ido despojando de conceptos erróneos que creían a los humanos como resultado máximo de la creación. El oxígeno que respiramos es el mismo que inspira un escarabajo pelotero, el mismo que expulsó una hoja de helecho hace miles de millones de años, el mismo que respirará una rata almizclera en cientos años. Todos somos parte de la materia creada en una estrella hace miles de millones de años. ¿Es la vida en la tierra algo único en el vacío universal? Otra pregunta sin respuesta.