Quizá por viejo, quizá porque vengo de muchos palos, no lo sé, pero ¿no habrá llegado la hora a los partidos de tentarse la ropa? ¿No habrá llegado la hora de mirarse al espejo y ver que el desastre no puede venir al prescindir de ellos? El desastre está aquí. Leo que prescindir de los partidos y de sus direcciones está generando tensión y enfrentamientos. Pero, ¿entre quién? Porque el otro día en el Baluarte no vi enfrentamiento ni tensiones y estábamos todos y todas, estaban militantes de Podemos, exmilitantes, estábamos los asqueados y asqueadas, estábamos los que nos hinchamos de gritar ¡Unidad! en Vistalegre para que al día siguiente tirarán esa unidad deseada al Manzanares por culpa de direcciones y partidos al uso.

Ya decíamos hace mucho tiempo... Partidos obreros  obreros partidos... ¿Se puede funcionar sin partidos? No lo sé, pero sí sé que los partidos no funcionan. Vamos a intentarlo sin ellos.