896 años nada más y nada menos, contra viento y marea, lleva viniendo la imagen del Ángel de Aralar, Mikel Aingerua, a la Capital del Viejo Reino de Navarra, la muy noble y muy leal Ciudad de Pamplona Iruña. Efectivamente, noble y leal por seguir manteniendo está secular, entrañable y querida tradición de recibir en la casa consistorial está venerada efigie. San Miguel de Aralar como San Fermín y Osasuna (salvando las distancias) nos unen en un cariño especial a muchísima ciudadanía con diversidad de opiniones y opciones políticas. Hubo unanimidad política y acompañamiento de ciudadanos en la visita anual al Ayuntamiento en el segundo martes de Pascua. ¿Por qué no se repite ésto en la censurada visita a la Diputación la casa de los navarros y navarras?. Hace falta ser cenutrios para suprimir este acto. Se está recibiendo cada día, como debe de ser, a cientos de asociaciones, entidades y personas, ¿ y se suprime esta visita?. No entiendo nada. Podría comprender que hubiera sido recaracterizada en su protocolo pero suprimirla, no. En fin, se mezclan cuestiones raras y manías. De todos modos, fue bonito ver cómo en el escaso trayecto del Ayuntamiento a San Saturnino muchísimas personas se paraban, entre ellas padres y madres con sus txikis, para retratarse con el Ángel. Así mismo me consuela, paradojas de la política, que la Conserjería de Cultura del Gobierno de Navarra está colaborando activamente en la promoción del Santuario de Aralar dentro del conjunto de santuarios europeos bajo la advocación de San Miguel Arcángel. Por Pascua nos llega el Ángel Miguel, se alegra Iruña y la ciudadanía también. Ongi etorri Mikel Aingerua Iruñera!
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