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Gracias a SOS Navarra

Gracias a SOS NavarraIban Aguinaga

El día 10 de diciembre, sobre las 12 del mediodía, después de finalizar los trabajos de casa, sentí unos dolores cerca del pecho, que me preocuparon mucho. Pasaba el tiempo y no se me pasaba. Ante esa situación llamé a SOS Navarra. Les expliqué lo que me ocurría, me cogieron el nombre, la dirección y me pasaron con la médica. Volví a comentarle lo que ocurría, y me dijo: ahora mismo bajamos a su domicilio. Me quedé sentada en la cocina, y en poco tiempo vinieron con las sirenas y con las luces. Seguida y rápidamente, mi marido les abrió la puerta y entraron en mi casa. Me hicieron todo lo que me tenían que hacer, me sacaron sangre, me miraron tres o cuatro veces la tensión, me hicieron dos electros y finalmente me dieron una pastilla para debajo de la lengua. Al poco rato yo veía que se me estaba pasando, y les comenté que si había hecho mal en llamarles, yo soy así... Y me contestaron, "Blanca, has hecho lo que tenías que hacer, si te vuelve a pasar otra vez, nos vuelves a llamar". Majísimos, me atendieron divinamente.

Entonces no tengo más que decir. Que estoy muy agradecida de cómo me atendieron. La médica, muy majica, me cogió de la mano, y me preguntó si me había tomado yo el pulso. No, le dije, me puse muy nerviosa, y luego claro, como a mí me dio un ictus, me asusté de los dolores que me habían dado y me preocupé. Me emocioné y lloré cuando hablaba con ellos, porque me atendieron muy bien. Tengo 80 años, y pensé, "a ver si va a ser un infarto... Además, estoy operada del colon". También me preguntaron si había sentido mareos y opresión en el pecho. Pues no, nada, la médica me dijo que cuando es un infarto, te impide respirar. Le dije que en la cocina hacía respiraciones muy profundas, expulsando el aire que aspiraba por la boca, para relajarme. Esto es todo lo que me ocurrió.

Vuelvo a decirlo, muchas gracias, SOS Navarra.