Once aldeas hay en el valle de Lizoain, a saber: Beortegi, Janaritz, Laboa, Lerruz, Leyun, Lizoain, Mendioroz, Ozkaritz, Redin, Urotz y Yelz.

Algunas aldeas han desaparecido tales como Azpuroz, entre Mendioroz y Redín, Belokain, cerca de Leyun, Urrozgoiti, etcétera.

Aunque a finales del siglo pasado se construyeron casas nuevas en la mayoría de las aldeas con más o menos acierto, las aldeas siguen manteniendo más o menos su armonía y su sabor rural de antaño.

No se sabe el origen de las aldeas. Están ahí desde hace muchos siglos y su origen se pierde en el túnel del tiempo. 

El río Erro atraviesa el valle de norte a sur y vierte sus aguas en el río Irati ya en el valle de Longida. Prácticamente todas las regatas del valle vierten sus aguas en el río Erro.

El valle de Lizoain muga al norte con el valle de Arriasgoiti, al este con el valle de Longida, al sur con el valle de Izagaondoa y el valle de Aranguren, y al oeste con el valle de Egüés.

Urroz Villa, antes amurallada hasta la conquista castellana en el siglo XVI, que queda al sur del valle, dejó de pertenecer al valle a mediados del siglo XV.

Casi todas sus tierras se dedican a la agricultura intensiva, sobre todo a cereales, avena, trigo y cebada mayormente. Es un valle donde ha desaparecido casi por completo su arbolado. Los árboles que hay en las cimas de los montes del valle son en general pinos. 

Con la aparición y desarrollo de la maquinaria agrícola prácticamente ha desaparecido del valle la ganadería también. Hoy nadie tiene animales en su casa prácticamente, ni siquiera cutos.

Casas palacio y hermosos caserones todavía se mantienen en pie en casi todas las aldeas. Magníficas iglesias en cada una de las aldeas y algún crucero medieval todavía en pie, dos fuentes antiquísimas de piedra se mantienen en pie en Uroz y en Yelz, un magnífico puente románico sobre el río Erro en Lizoain. Las ermitas, numerosas antaño, hoy están casi todas desaparecidas, salvo la de San Miguel en Lerruz que se conserva muy bien.

En el valle de Lizoain tenemos una de las mayores y mejores colecciones de estelas de Nabarra. Destaca una estela con una larga inscripción en una lengua ininteligible que quizás sea la misma lengua que la que aparecieron en la mano del cercano castillo de Irulegi.

Con la pérdida de la tercera guerra carlista y la llegada de los liberales, la pérdida del euskera en el valle fue galopante. Hoy totalmente extinguida en el habla popular.

Con la despoblación se están perdiendo también los usos y costumbres que durante siglos han perdurado hasta hace poco en nuestro valles.

No estaría mal que el Gobierno de Nabarra nos repartiese a todos los navarros mapas de todos los valles y cendeas para que los navarros aprendiésemos un poco de geografía navarra, así como en las carreteras pusiese letreros indicándonos cuando atravesamos un valle u otro.

Muy navarros, muy navarros, pero no sabemos ni Geografía, ni Lengua, ni Historia de Nabarra.