No es nuevo el molesto y continuo ruido de fondo de toses incontenidas e incluso expansivas en teatros y auditorios, además de las conversaciones entre los espectadores en pleno espectáculo a veces en modo cuchicheo y otras veces compartiendo con todos cuantos les rodean sus opiniones y comentarios.

Pues bien, las nuevas tecnologías han añadido un nuevo elemento: el encendido de los teléfonos para grabar, perdiéndose lo satisfactorio que es poder ver y disfrutar en directo con la vista y el oído, y, lo que aún es peor, leyendo y respondiendo a los mensajes que van recibiendo a lo largo del espectáculo molestando a los espectadores cercanos con el destello luminoso de sus dispositivos encendidos. Esos comportamientos son una muestra más de una lamentable falta de respeto al resto de los espectadores y a quienes están sobre el escenario.

Por favor, apaguen sus móviles. Gracias.