Creo que soy una persona a la que le gusta estar informada y son ya muchas veces veces las que he leído artículos o he visto imágenes relacionadas con las protestas y concentraciones en favor de la sanidad pública. En algunos lugares se han denominado “mareas blancas” y en ellas se reúnen profesionales del ámbito sanitario junto con la ciudadanía preocupada a la vez por el deterioro de este servicio fundamental y por la tentación de algunas administraciones responsables de su gestión de ir privatizándolo de una forma explícita y pública o de una forma más sibilina como por ejemplo con mensajes que animan a reflexionar sobre las bondades de los servicios privados sanitarios.
Todas las personas tenemos opinión de casi todos los temas. Referido a este de la sanidad pública la mía ha sido siempre favorable a que este servicio, como otros, debe ser gestionado con eficacia, con ambición y con medios suficientes por las administraciones públicas porque solo esa gestión pública garantizará para la ciudadanía algo tan básico como la salud.
Se pueden entender las opiniones como un ejercicio teórico intelectual que se debe confrontar con la realidad para testar si dichas opiniones son válidas. Y así me ha ocurrido cuando nuestro padre de 88 años ha tenido que ser atendido por un problema cardiaco. Durante tres semanas, desde que accedió al Hospital Universitario de Navarra a través del servicio de urgencias, hasta su paso por el servicio de Cardiología, donde se le han realizado diversas intervenciones, tanto mi familia como yo hemos podido constatar que la sanidad pública en nuestra tierra ha sido para nosotros y nosotras un regalo por el que sobre todo estamos muy agradecidos.
Este agradecimiento va destinado en primer lugar a todas las personas trabajadoras; celadores y celadoras, personal de enfermería, de administración, de limpieza, de cocina, personal médico, de laboratorio, personal técnico de diversos ámbitos…
Quisiera poner en valor todo lo positivo de nuestro sistema público de salud. Es cierto que este también tiene carencias y problemas complejos que resolver para lo que los cargos políticos elegidos y responsables deberían poner todas sus capacidades pero creo que como sociedad tenemos que acordar su preservación. Nos jugamos mucho con ello.
Eskerrik asko. Beti osasun publikoaren alde.