La enfermedad mental en la sociedad
La enfermedad mental está caracterizada por una o diversas enfermedades que afectan a la persona que las padece de forma dificultosa. Para empezar, los trabajos existentes para personas con enfermedad mental son trabajos precarios y de poco desarrollo personal e intelectual. Las instituciones sociales supuestamente garantizan la protección de los derechos sociales y civiles de las personas con enfermedad mental cuando realmente sus derechos son vulnerados en contra de su voluntad alegando los profesionales de la salud mental argumentos poco convincentes ante jueces y juezas, dando como consecuencia ingresos involuntarios y la expropiación de sus bienes.
En cuanto a las relaciones de familia y sociales, a la mínima que hay un problema se culpabiliza a la persona con enfermedad mental, sin el derecho de ser escuchada y aportando dicha credibilidad. Socialmente la autoestima de las personas con enfermedad mental respecto a las personas sanas no es la misma, parece que una persona con enfermedad mental solamente debe relacionarse con personas con enfermedad mental o enfrentarse a la soledad.
La enfermedad mental para quien la padece es una situación límite porque no se siente valorada y amada como se valora a una persona sana, sin enfermedad mental. Tampoco tienen las mismas oportunidades sociales. A una persona con enfermedad mental se la criminaliza, se le da un trato infantil y se la margina. Cuando se integra a una persona con enfermedad mental solamente es a nivel laboral o institucional, nunca a nivel personal.
La sociedad no quiere problemas y ve en las personas con enfermedad mental un problema y la incomprensión inunda la vida de estas personas. Frases motivadoras como esperanzadoras no aportan una solución real al problema. La vida no es justa y la sociedad tampoco.