Esta semana he tenido que cambiar de sofá, para ello, con la ayuda de un amigo y su furgoneta íbamos a subir el sofá a casa, pero desde el ayuntamiento no me dieron permiso para acceder con el vehículo, ya que no tenía distintivo ambiental. Buscando soluciones, encontré que las empresas de transporte con furgonetas de las mismas características sí pueden entrar al Casco Viejo, así que desde el ayuntamiento se me comunicó que o bien alquilaba una furgoneta no contaminante, o bien contrataba una empresa de transporte, es decir, a pasar por caja nuevamente. Se ve que si te autogestionas el transporte contaminas, pero si lo hace una empresa privada con la misma furgoneta, no se daña el planeta.
Así las cosas, da la impresión de que la zona de libre contaminación implantada para evitar multas de Europa la vamos a pagar nuevamente los y las vecinos de lo Viejo. Por lo visto, los humos de los miles de coches que pasan a diario por el Labrit no contaminan, pero que la furgoneta que te deja un amigo para entrar en Calderería provoca el cambio climático.
Y ¡ojo!, que estoy muy de acuerdo con las zonas de bajas emisiones, pero las que tengan impacto de verdad, la que se pueda implantar en la cuesta de Labrit o en la avenida Baja Navarra, no una medida cosmética que solo pagamos los y las vecinas de Alde Zaharra.