Residencia DomusVi
Escribo para compartir la experiencia que mi familia ha vivido en una residencia del grupo DomusVi en Navarra, con el fin de que otras familias dispongan de información antes de confiar el cuidado de sus mayores.
Mis padres ingresaron hace unos meses. Mi padre padece Parkinson con dependencia moderada y mi madre es completamente autónoma. Durante su estancia detectamos carencias en el seguimiento sanitario, errores en la medicación de mi padre e incoherencias en la de mi madre: le retiraron su medicación, posteriormente la extraviaron y más tarde le permitían disponer de ella según criterio del centro. El personal de enfermería resulta insuficiente, especialmente los fines de semana, generando esperas tanto para curas como ante posibles urgencias. La comida era escasa y de baja calidad (falta de pan, pescado y fruta deficientes) y con frecuencia se servía fría por falta de personal. La calefacción funcionaba de manera irregular. También se extraviaron objetos personales, como una báscula y varias prendas, sin que hasta hoy hayan aparecido pese a nuestras gestiones. Lo único positivo fue la atención brindada por el personal auxiliar que, aun trabajando en condiciones precarias, realizan su trabajo de la mejor forma posible y siempre con una sonrisa.
Ante esta situación, trasladamos a nuestros padres a la Clínica San Fermín, donde la diferencia ha sido evidente en atención sanitaria, presencia de personal, alimentación y trato humano, por lo que agradecemos a la familia Arrondo y a su equipo su profesionalidad y buen hacer.
A día de hoy seguimos reclamando la devolución de 6.870 euros entregados en concepto de fianza a DomusVi. Tras numerosas llamadas, solo hemos recibido evasivas y ninguna solución. No escribo desde el resentimiento, sino desde la responsabilidad: cuando se trata de personas mayores vulnerables, la calidad asistencial, la transparencia y el rigor en la gestión no son opcionales, sino obligaciones.