El valor de la Red: datos, hechos y retrocesos
La RTN-NAS (Red de Teatros de Navarra) ha cerrado 2025 con cifras que demuestran su papel como motor esencial de nuestra comunidad: 35 municipios, 804 funciones profesionales y 128.104 espectadores. Estas cifras no son abstractas, sino el resultado de una estructura con 10.211 butacas que da servicio a una población directa de más de 281.000 personas. Este éxito evidencia que, cuando existe una gestión profesional de los recursos, la cultura crece y se fortalece en nuestros pueblos.
Sin embargo, conviene recordar que venimos de una etapa donde proliferaron espacios escénicos magníficos que terminaron convertidos en contenedores vacíos por falta de criterio técnico. La Red nació para dar sentido a esa inversión, y fue la determinación del sector profesional -hoy en KUNA- la que impulsó la profesionalización necesaria. Este camino ha contado, desde 2019, con un compromiso político decidido: gracias a las enmiendas presupuestarias pactadas por EH Bildu, la inversión ha crecido anualmente hasta que el convenio nominativo con el Gobierno de Navarra ha alcanzado los 300.000 euros. Recursos que han permitido aumentar la programación cultural, apoyando al sector local (con un 45% de funciones navarras) e impulsando el euskera con 160 funciones el año pasado.
Es por ello, que resulta incomprensible el movimiento del Ayuntamiento de Valtierra. Solicita la baja de la Red al renunciar a uno de los requisitos fundamentales para formar parte de ella: contar con personal técnico cualificado. Es una paradoja que quien ostentó la vicepresidencia e incluso aspiró a la presidencia de la entidad sea hoy quien le da la espalda a los criterios de calidad, regresando a un modelo de desidia donde los edificios son muebles caros sin contenido.
Navarra no puede movilizar más de 2,1 millones de euros en cultura para que algunas administraciones se tomen el lujo de despreciar la formación técnica que da sentido a esa inversión. La Red es un proyecto común y consolidado que vertebra el territorio y garantiza el acceso a la cultura, ofreciendo la posibilidad de llevar espectáculos profesionales a todas las localidades por igual. Lo de Valtierra no es un ahorro; es un paso atrás que incumple los estándares de eficiencia y profesionalidad. Navarra no necesita palabras y proyectos vacíos, ni alcaldadas; necesita recursos, proyectos vivos y la gestión profesional capaz de impulsarlos.