Los partidarios de la resignificación de los Caídos, como modo de educación para los jóvenes, me habéis convencido. Hasta ahora, era partidario del derribo, pero ahora, propongo que pidamos a las familias de Franco, Mola y Sanjurjo que nos presten sus restos para la cripta, que volvamos a poner la laureada en la bandera oficial de Navarra y en el frontispicio de la Diputación, que volvamos a la avenida del Generalísimo y restituyamos los 700 símbolos que el Gobierno de Navarra presume de haber eliminado. Y así, gracias a vosotros, mentes preclaras, no habrá nunca más, un solo joven fascista.
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