Martín se queda sin piscina
Martín es un niño de 9 años. Martín vive cerca de la piscina a la que va cada verano. Martín y su hermano Adrián no son socios de Larrabide ni de Guelbenzu, solamente sacan un abono de verano cada año. Cada verano, cuando ha cerrado la ikastola se encuentran allí con sus amigos, Manex, Raquel, Haritz, Nerea. También allí han conocido a otros niños del barrio, con los que ahora se encuentra, Malik, Jessica, Luciana, Zahir.
Como no son socios de Larrabide, no entran en los datos que Gobierno de Navarra ha pensado, a la hora de mandar a Guelbenzu a los socios. Su aita ha llamado a Guelbenzu para saber si se podrán hacer abonos de verano este año en esa piscina. Desde Guelbenzu de momento no saben nada, no saben si habrá abonos de verano, no saben si habrá entradas de día. Nadie sabe nada. Lo único que sabemos es que se anunció que Larrabide no abrirá, y los no socios no cuentan, no están en ningún dato. Y no le importan un pimiento a la señora Esnaola, ni a Chivite ni a ningún político o política que se llena la boca hablando de servicios úblicos.
Al final a quién le importa, sólo son un puñado de niños y niñas de la Milagrosa, Santa María la Real y el Ensanche. ¿Dónde va a parar una panda de ciudadanos menores de 10 años, si lo comparas con ACES Europe? Como decía la señora Chivite el deporte sirve “para mejorar vidas, crear comunidad y generar bienestar”. Que alguien me explique a mí, su madre, cómo se consigue eso, cerrando la piscina pública que atiende a toda esta parte de la ciudad.
*Madre y trabajadora de un servicio público en Pamplona