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Solos ante el CAOs

Solos ante el CAOsOskar Montero

En noviembre, ante la Asamblea de socios, alguien preguntó a Fran Canal, director general de Osasuna, si se había contemplado el impacto económico de un posible descenso. La respuesta fue rotunda: “Osasuna no va a descender, eso no va a suceder. No tenemos plantilla para descender”. Medio año después, Osasuna se juega el sábado en Getafe seguir en Primera División.

Llevamos semanas sumidos en un final de temporada que la afición está viviendo como una película de terror que arrancó en Valencia tras el fatídico partido ante el Levante. Desde entonces, el técnico, Alessio Lisci, lleva semanas ejerciendo de paraguas institucional en cada rueda de prensa: “la culpa es mía”, “asumo toda la responsabilidad”, “es culpa mía que no hayamos sabido gestionar el caos”, partido tras partido. Que el entrenador asuma lo suyo está bien. Que lo asuma prácticamente solo, mientras el resto de la institución permanece en silencio absoluto desde el domingo, ya es otra cosa.

No es la primera vez que vemos la inacción cuando no interesa afrontar debates incómodos: las detenciones de aficionados hace semanas, la comisión de investigación anunciada aún inconclusa, las grabaciones que la Policía se niega a entregar. La receta es la misma: que el tiempo lo archive todo.

El sábado se decide si esta película de terror tiene un final feliz o no. La plantilla viajará sola a Getafe debido a las obras que impiden que haya una grada visitante. Esta vez no habrá banderas que ondear ni canciones que cantar ni bengalas que encender. Solo noventa minutos que se jugarán en Getafe, Girona y Mallorca. Pero sea cual fuere el resultado en el verde, la identidad de este club centenario no desaparecerá. Porque, como dijo el periodista navarro David Beriain: “Aquí honramos nuestro pasado”.