Quisiera expresar mi profunda preocupación por las condiciones que están soportando pacientes, familiares y profesionales en nuestro hospital.
En unos días de temperaturas especialmente elevadas, resulta incomprensible que determinadas zonas del hospital permanezcan sin aire acondicionado debido a problemas de mantenimiento. Esta situación provoca un gran malestar a personas enfermas, muchas de ellas especialmente vulnerables al calor.
Asimismo, existen instalaciones que deberían revisarse con urgencia. Por ejemplo, algunos baños son tan reducidos que resulta difícil utilizarlos con comodidad y seguridad, teniendo incluso que sentarse de lado para poder hacer uso de ellos.
A todo ello se suma una evidente falta de personal, que repercute tanto en la atención como en la carga de trabajo de los profesionales.
No obstante, quiero aprovechar estas líneas para agradecer públicamente el enorme esfuerzo, dedicación y profesionalidad de médicos, enfermeras, auxiliares y demás trabajadores del hospital. A pesar de las dificultades y de la escasez de recursos humanos, continúan ofreciendo una atención ejemplar y humana a los pacientes.
Mi intención no es criticar a quienes trabajan cada día en el hospital, sino reclamar a los responsables que adopten las medidas necesarias para garantizar unas condiciones dignas tanto para los pacientes como para los profesionales.