¡Oh, Virgen de la O!
están restaurando la figura de la Virgen de la O, ubicada en la ermita del mismo nombre en el Casco Viejo de Pamplona. Se trata de una escultura de bulto redondo que representa la Virgen con el Niño, de estilo gótico, datada en el segundo cuarto del siglo XIV. Sus grandes dimensiones (186 centímetros de altura y 578 kilos de peso) fueron el origen del nombre de la calle Sanduandia, hoy conocida como Santo Andía, que terminaba, precisamente, en el lugar donde se levantaba el antiguo Hospital de Santa María de la Cofradía de Labradores de San Cernin, del que era originariamente la titular la Virgen de la O. Esta cofradía de labradores era conocida por los pamploneses de entonces como Langinobrari. El euskera era la lengua de uso común para gran parte de los habitantes de las tres jurisdicciones anteriores a la unificación decretada por Carlos III y, de la misma manera, su presencia era habitual en el callejero: así, en el burgo de San Saturnino, donde se encontraba este hospital, estaban también las calles Arriasorantza, Zakudinda y Urradinda, por ejemplo.
El nombre de la Virgen, por su parte, procede de las siete estrofas de Vísperas que preceden a la Navidad y que empiezan por "Oh" "signo de expectativa y esperanza del pueblo de Israel, y especialmente de María, en la llegada de un salvador, por lo que Virgen de la O es sinónimo de Virgen de la Esperanza" tal y como se puede leer en la página web Mariología.org (culturilla Google, es lo que hay. ¿Qué le vamos a hacer?)
Así que, ¡Oh, Virgen de la O! Tú que por lo menos has recibido 8.643 eurillos del Gobierno foral para tu restauración, ruega por todos los que también necesitan un empujoncillo económico del departamento de Cultura para que no caigan en el olvido presupuestario. Apiádate de los grupos de teatro, de los museos pequeños, de las programaciones culturales e ilumina al señor Consejero para que recuerde que en su departamento no todo es Camino de Santiago y Baluarte. Amén.