Encuestas
las encuestas son eso, encuestas. Extrapolaciones subjetivas de datos más o menos aleatorios. Nos las venden como fotografías de la realidad, sin avisar del encuadre o de la cantidad de photoshop empleado. A veces la instantánea sale movida, otras veces borrosa. Hay ocasiones en que la imagen parece quemada por un contraluz. En otras, el motivo ha cambiado ya para cuando es objeto de publicación. La sociología es variable, sobre todo en periodos como estos, de muchas dudas y pocas certezas. No sé si la encuesta publicada los últimos días por este periódico adolece de esos defectos. No hay con qué compararla. Hasta el momento ningún otro medio ha hecho pública ninguna otra prospectiva electoral referida a Navarra. Hay datos que corroboran tendencias que uno puede detectar en la misma calle. Otros parecen ir en sentido distinto al que percibimos. Algunos han causado ya preocupación en diferentes sectores. El más evidente es el anuncio de los buenos resultados que el trabajo de Gizaker augura a la candidatura de Nafarroa Bai para el Ayuntamiento de Pamplona, que encabeza Uxue Barkos. Parece que solo la posibilidad de que la realidad corrobore estos pronósticos ha puesto los pelos de punta a bastante gente de puntos diferentes del espectro político, a veces hasta en el más cercano. La periodista pamplonesa no lo va a tener fácil. Los resultados de la encuesta la convierten ya en el enemigo a batir para todos los demás. Incluso en el caso de que, efectivamente, la lista municipal de Nafarroa Bai obtuviera en la ciudad los resultados que la demoscopia le anticipa, parece improbable que se convierta en la sucesora de Barcina. Ya se encargará el PSN de que eso no sea así. Con todo, llama la atención que, en estos tiempos de tonos grises y perspectivas poco claras, haya todavía candidatos que, con su propia presencia, sean capaces de transmitir cierta ilusión, fuera incluso del votante de su propia formación política. Que no le pase nada.